ACCIDENTE FATAL

Cuatriciclos: La muerte de un joven en Arenas Verdes y la falta de controles

La muerte del joven necochense Franco Yamil García Kees en Arenas Verdes al caer de su cuatriciclo es un episodio más en el que los vehículos que circulan en la playa y los médanos carecen de cualquier tipo de control en toda la Costa Atlántica.
martes, 10 de enero de 2017 · 10:43
Un joven de 25 años murió en las últimas horas al caerse de su cuatriciclo en una zona de médanos del balneario bonaerense de Arenas Verdes, partido de Lobería, cerca de Necochea. La víctima fue identificada como Franco Yamil García Kees, quien el sábado, alrededor de las 17.30, manejaba el vehículo en las dunas y se accidentó por causas que se investigan.

El cuatriciclo se le cayó encima y le provocó graves heridas que desembocaron en su muerte mientras era trasladado en ambulancia al Hospital Emilio Ferreyra, de Necochea.

García Kees, en su sitio de Facebook, tenía varias fotos con su cuatriciclo, una de sus grandes pasiones. No se precisó si el joven conducía con la protección adecuada para circular en este tipo de lugares.

Intervienen en el siniestro la Ayudantía Fiscal de Lobería y la Fiscalía N 1 de Necochea.

Sin controles en toda la costa

Es una de las grandes problemáticas de la Costa Atlántica. Cada temporada los hechos se repiten y, a pesar de los avances en legislaciones, los casos de muerte con jóvenes o niños al volante de cuatriciclos parecen no tener fin. 

A pesar de los pinos, las dunas, las calles de arena arboladas, la playa, la pesca y las caminatas nocturnas, el culto al cuatriciclo se repite por toda la costa. De San Clemente hasta Bahía Blanca, en algunos lugares con mucha mayor incidencia que en otra. La "pasión" por el uso y exhibición de cuatriciclos y UTV crece exponencialmente cada verano.

Sin embargo, lo que nunca aumenta es la efectividad en el control. Uno de los lugares más emblemáticos es Pinamar, que sigue padeciendo la anarquía vial en las zonas de médanos, territorios conquistados por estos vehículos que se mueven como enjambres motorizados. El riesgo es alto: en lo que va del mes, según cifras aportadas a Infobae por los Bomberos apostados en la zona de La Frontera, hubo al menos un accidente cada dos días.

A pesar de las medidas de prevención que toman desde hace ya unos años los gobiernos nacional, provincial y comunal, con controles en los ingresos a estas zonas, los médanos son arena de nadie, una pista infinita para los más de 7.000 cuatris y UTV registrados.

En este municipio, como en otros, reconocen sus propias limitaciones. Los policías bonaerenses hacen retenes en las diferentes avenidas, buscando cortar los accesos a las pistas improvisadas. Por ejemplo, en la Avenida del Libertador pinamarense, hay un camión con médicos, bomberos y sala de atención primaria del Ministerio del Interior nacional está listo para acudir ante los accidentes. Este escenario se repite en otras playas, en otras costas. Pero allá adentro nadie puede hacer nada.

Los terrenos por donde andan muchas veces sin conciencia los cuatriciclos y UTV son privados y por eso, explican que no pueden hacer controles allí. La otra razón es geográfica. El espacio por donde andan es inmenso. "La verdad que es difícil. Son muchas hectáreas, todo abierto, y no hay un sentido de circulación", admitió Matías Yeannes, titular del área de Seguridad municipal.

En lo que va de la temporada Infobae constató ya cinco accidentes solo en Pinamar. Las lesiones más graves hasta ahora fueron fracturas. Un ingeniero argentino que vive en Canadá se quebró el radio al volcar con su UTV. El viernes pasado, otro conductor también con UTV salió despedido por el parabrisas y se rompió el húmero. Su acompañante sufrió cortes en un pie. Un día antes, los Bomberos tuvieron que acudir a dos accidentes casi en simultáneo. Uno protagonizado por un menor, con heridas leves, y otro en el que el conductor de un cuatri sufrió un corte de gravedad en su pene.

Los policías apostados en la entrada a "La Frontera" admiten que en el lugar todos cumplen las reglas: pasan con el casco puesto y conducen los mayores. Pero una vez que ingresan a la "zona liberada" se descontrolan. "Hay mucha irresponsabilidad. Los padres les dan los cuatri a sus hijos menores, los manejan sin protección. Se necesita mucho trabajo de prevención todavía", reconoció Yeannes.

Hasta ayer, los operativos de control entre personal de Tránsito de Pinamar y Policía Bonaerense dejaron en lo que va de enero un saldo de 52 vehículos secuestrados por falta de documentación o de medidas de protección, específicamente el casco. Del total, 21 son cuatris, 19 utv y 12 motos. Es decir, más de 6 máquinas quedan secuestradas cada día.

"Tenemos dificultades. En la zona de médanos vivos nos limitamos a acudir en la emergencia. Más no podemos hacer", explicó Yeannes, quien reconoció que esta gestión municipal pensó en prohibir el uso de este tipo de móviles dentro del casco urbano: "Pero hay toda una industria, con vendedores, guarderías y talleres mecánicos a los que no les podemos sacar el trabajo". Y este es el panorama de muchas ciudades, que convirtieron al cuatri veraniego en una suerte de mini industria estacional.

Uno de los dueños de los paradores de la zona de conflicto parece resignado. "Hace años que veo esto y todo el tiempo es peor. Pasan cosas graves y sin embargo la gente no se calma. Se mandan por los médanos como si fueran Patronelli", protestó.

El año pasado, un chico correntino de 12 años murió en un accidente en Cariló cuando se le dio vuelta el cuatriciclo que conducía sobre un médano. La autopsia reveló que había sufrido "traumatismo encefálico de cráneo y torácico". En 2014 también perdió la vida un chico de 10 años en la zona de "La Frontera".

La compulsión por el uso de estos vehículos es una característica distintiva. "Es único en el mundo", reconoció el Secretario de Seguridad local, para quien esto se da por "falta de educación vial y años de desidia".

Para dentro de "tres o cuatro años" el gobierno local planea crear una especie de circuito en la zona de médanos con señalización para, al menos, darle orden al caos. "Ideológicamente el Municipio no está a favor de la máquina, sino más bien en contra, pero hay que gobernar para todos y hacer equilibrio con la realidad", admitió Yeannes.

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