CUPÉ C 250 BLUE EFFICIENCY

Un Mercedes Benz comprado con cheques del “lavado” complica al necochense Freiler

El juez compró en el año 2013 un lujoso auto con fondos de un empresario beneficiado por él en una causa vinculada al narcotráfico.
martes, 02 de mayo de 2017 · 10:46

El juez necochense, Eduardo Freiler, acusado de enriquecimiento ilícito, compró un automóvil Mercedes Benz con 12 cheques de una ignota fábrica de pastas de La Plata.

Según el diario La Nación, el dueño de la empresa resultó beneficiado en una millonaria investigación sobre narcolavado en la que intervino el camarista oriundo de nuestra ciudad.

Freiler, investigado por el Concejo de la Magistratura por presunto mal desempeño en el ejercicio de sus funciones, "compró una cupé Mercedes Benz C 250 Blue Efficiency, color negro, en enero de 2013. La adquirió en Automotores Juan Manuel Fangio SA, que aceptó el pago de su valor en parte al contado y el resto con doce cheques mensuales de poco menos de $ 7000 cada uno”, asegura el matutino porteño.

Sin embargo, los cheques no fueron librados por el camarista, sino que fueron emitidos por la mencionada fábrica de pastas llamada "Establecimiento DF” y firmados por su dueño, un empresario marplatense radicado en La Plata, Raúl Alberto Mingini.

El empresario había acumulado varios traspiés judiciales, aunque el juez Freiler había beneficiado a Mingini en un expediente.

El necochense confirmó la operatoria y dijo que Mingini "es un amigo de bastantes años, un amigo de La Plata, pero no lo quiero mandar al frente”, aunque contradijo las respuestas del empresario.

Mingini dijo que había visto al camarista una vez, en un hotel -"el Hyatt o el Hilton"-, cuando se lo presentó su abogado, el fallecido ex ministro de Justicia bonaerense Jorge Casanovas. Cuando se le dijo que Freiler dio otra versión, aseguró: "Será cosa de él; que a mí me cite el Consejo (de la Magistratura) a declarar".

Según La Nación, "los doce cheques ingresaron a la concesionaria hasta principios de 2014, pero no fueron fáciles de cobrar. Rebotaron por falta de fondos, mientras que Establecimiento DF y otra firma del Grupo DF, de Mingini, Elaborados DF, afrontaban serios problemas financieros con cheques impagos por millones de pesos”.

Mingini logró sacar adelante sus empresas y pagar esos 12 cheques, como lo hizo cada vez que la Justicia sospechó de él. Como en 1981, cuando tenía 19 años y su novia hasta 5 días antes, Silvia Angélica Cicconi, de 17 años, apareció muerta en su cama, asesinada a puñaladas. "Me torturaron, me rompieron la nariz y usaron picana para que confesara, así que obvio que les dije que había sido yo quien la había matado, con tal que pararan de pegarme. ¿Qué querés que hiciera?", recordó a LA NACION. "A los dos días me largaron porque era obvio que no había sido yo, pero por eso me fui de Mar del Plata", agregó.

Con el tiempo, Mingini volvió a su ciudad, donde lo detuvieron otra vez, pero por tráfico de cocaína. "Estábamos en un asado, cayó la policía y yo no sabía que mi amigo vendía. Tenía todo escondido, hasta la balanza, en un parlante. Así que me comí 9 meses detenido, allá por 1991, pero salí libre de culpa y cargo", rememoró.

Ya en La Plata, y con la ayuda de unos parientes de su mujer, comenzó a desarrollar una fábrica de pastas sobre la avenida 32. Y llegó a venderles a cadenas medianas y grandes de supermercados. Pero afrontó su tercero y su cuarto pasos por Tribunales con más muertes misteriosas de por medio, aunque ya no como detenido.

 
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