TURISMO

Iruya, un pueblo colgado de las montañas

A 1800 kilómetros de Necochea, se encuentra uno de los pueblos más emblemáticos y pintorescos de Salta. Conocelo un poco más en esta nota.
jueves, 23 de noviembre de 2017 · 08:10

Tan bello y majestuoso es este pueblo, como tan insólita es su manera de llegar; ya que siendo un pueblo salteño, solo se puede acceder desde la provincia de Jujuy. Está distante a 2.300 kilómetros de la ciudad de Necochea y a 1.800 kilómetros de Capital Federal.

Hablando de distancia, también hay que saber que se encuentra a tan sólo 74 kilómetros de la Quebrada de Humahuaca, y que Iruya fue convertida desde hace años, en una de las postales típicas del Norte argentino. Un lugar único que resume de manera perfecta la vida en estas tierras. A Iruya se lo conoce como un pueblo que desciende del mismo cielo o de las montañas, y está situada a 2.780 msnm.

Es uno de los lugares más emblemáticos y pintorescos de Salta. No conocerlo es no tomar conciencia de la exótica y magnífica belleza que la provincia alberga en sus espacios más recónditos.

Todo argentino debería visitar por lo menos una vez en su vida este pedazo de cielo escondido entre los cerros y que se encuentra rodeado por los ríos Colanzulí y Milmahuasi.

Sus callecitas y un melancólico estilo colonial se entremezclan con paisajes imponentes, únicos en el país y el mundo. Enclavado en la montaña, parece descender de ella, con sus mágicas casitas hechas de adobe, piedra y paja.

Las veredas horizontales no existen acá. Cuando uno camina por sus calles angostas y empedradas, tiene la certera sensación de estar ascendiendo o descendiendo de la montaña, dada la inclinación del terreno. Se trata de un lugar mágico, tan perdido en medio de la naturaleza como imponente.

La palabra "Iruya" proviene del quechua y significa abundante paja. Fue un pueblo de tránsito entre el Alto Perú y las nuevas poblaciones que comenzaban a levantarse en la región.

En los alrededores existen numerosos parajes de igual belleza: San Isidro, San Juan, Chiyayoc, Rodeo Colorado, entre otros. También se encuentran las ruinas del pucará de Titiconte. Solo es posible llegar a estos lugares a lomo de mula.

En las localidades de Río Grande, Campo Carreras y Pueblo Viejo se pueden adquirir ponchos, medias, gorros, tapices y mantas artesanales confeccionadas con lana de llama y oveja. En San Isidro, además, se pueden degustar licores artesanales en base de menta, anís, muña-muña, cedrón y chicha de maíz.

La gastronomía conserva las tradiciones salteñas: empanadas, locro, tamales, pero se agregan otras particularidades, como la quinoa, las distintas variedades de papa andina y los asados de llama, cordero y cerdo.

Aunque el pueblo fue fundado en 1753, la presencia de habitantes se remonta a un siglo antes. La economía es de subsistencia. Los habitantes se dedican a la cría de ovejas, cabras y llamas, además de cultivar maíz, papas andinas y otros productos. Aunque parezca un poco extraño, aún hoy se practica el trueque.

En los alrededores se puede practicar senderimo y visitar caseríos contiguos a caballo o en vehículos 4x4.

Hay algunos circuitos que se pueden realizar durante todo el año en un vehículo todo terreno. Entre ellos se destacan el circuito Caminos del Inca, que permite llegar por la ruta 133 al poblado de Colanzulí, al pie del cerro Morado. En la cumbre, a más de 5.000 msnm, se pueden observar dos lagunas donde se estacionan en verano garzas blancas.

El Carnaval y las Ofrendas a la Pachamama son momentos claves para el pueblo, momentos donde la tradición de este antiguo pueblo Kolla sale a relucir.

También el primer domingo de octubre se celebra el día de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, patrona del pueblo y cuya Iglesia fue construida en 1.753.

El camino total desde Humahuaca, consta de primeros 54 km., donde se toma la Ruta Nacional 9, hasta empalmar con la Ruta Provincial 13, donde un cartel anuncia el camino, que es de tierra y está surcado por numerosos ríos. Se llega a Iturbe, luego al Paraje Abra del Cóndor. A partir de aquí son otros 20 km. hasta Iruya, surcados por vistas impresionantes, curvas y contra curvas.

Este pueblo y sus alrededores están dentro de la reserva de biosfera de las Yungas, protegida por la Unesco desde 2002. En 1995 fue Declarado Lugar Histórico Nacional por la Nación.

Mucho se habló de Iruya y aún hoy, a dos siglos y medio de su fundación, continúa causando asombro.

Iruya sigue siendo tranquila como siempre. Pero por suerte, el olvido y la nostalgia de su edad, han sido observados y comprendidos por un boom turístico que lo ha posicionado como Destino preferido por cientos de miles de personas no solo de Argentina sino de todo el mundo.

Por Néstor Jacinto Procopio

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