PILLINES

Los bebés reconocen cuando alguien miente

'Nuestra investigación demuestra que los bebés no pueden ser engañados, como que el dolor puede provocar placer', sostienen los psicólogos Sabrina Chiarella y Diane Poulin-Dubois
lunes, 21 de octubre de 2013 · 09:37
NECOCHEA (Cuatro Vientos) - Los bebés siempre me han parecido seres curiosos. Parece que no se enteren de nada, pero en el fondo se dan cuenta de muchas más cosas de las que imaginamos, y poco a poco los sucesivos estudios están descubriendo hasta qué punto estos pequeños comprenden el mundo que les rodea. En el caso de hoy, veremos que engañar a los bebés no es tan fácil como nos creemos. 

Según un estudio publicado en Infancy: The Official Journal of the International Society on Infant Studies, a cargo de los psicólogos Sabrina Chiarella y Diane Poulin-Dubois, los bebés serían capaces de detectar si las emociones de una persona se justifican por un contexto en particular. Es decir, los bebés entenderían cuando una persona finge que está triste o está contenta, ya que su expresión facial no estaría sincronizado con el contexto de la sutiación.

"Nuestra investigación demuestra que los bebés no pueden ser engañados, como que el dolor puede provocar placer. Los adultos a menudo tratan de proteger a los niños del peligro poniendo una cara feliz tras una experiencia negativa, pero los bebés saben que realmente fingen. Ya con 18 meses pueden entender que emociones van implícitamente ligadas a unos eventos u otros"

Para demostrar tales afirmaciones, estos científicos reclutaron a un total de 92 bebés de entre 15 y 18 meses. En el laboratorio, los bebés miraban como pasaba un actor por varios escenarios, en los cuales interpretaba diferentes reacciones emocionales ligadas o totalmente contrarias a unas experiencias determinadas. Por ejemplo, en un escenario un investigador mostró una emoción triste cuando se le presentaba un juguete deseado; y en otro escenario se demostraba dolor cuando le hacían daño a un dedo. 

Los bebés de 15 meses no mostraban diferencias significativas en sus reacciones a estos eventos, ya fueran concordantes o totalmente contrarios en la relación emoción-evento. Esto indica que la comprensión de las expresiones faciales aún no se habían desarrollado en esta etapa en los pequeños. 

Sin embargo, a los 18 meses, los bebés si detectaban claramente cuando las expresiones faciales no coincidian con el evento en cuestión. Se quedaban más tiempo mirando a la cara del investigador y comprobando de nuevo las reacciones. También demostraban empatía por la persona cuando la expresión era de tristeza justificada, es decir, solo cuando el evento o experiencia tenían relación con la cara triste o con dolor, pero no cuando la expresión de tristeza era fingida. 

Según estos investigadores, la preocupación de los bebés por las caras tristes se debería a un comportamiento adaptativo:

"La capacidad de detectar tristeza y reaccionar inmediatamente a ella tiene una implicación evolutiva. Sin embargo, para funcionar efectivamente en el mundo social, los niños necesitan desarrollar la capacidad de comprender los comportamientos de los demás, al deducir lo que está pasando internamente en referencia al medio que les rodea".

Aparentemente, los bebés pueden llegar a saber y entender muchas más cosas de las que creemos, y mucho más pronto de lo que podríamos imaginar. 
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Satisfacción
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