POLÍTICA CARIOCA

Juegos Olímpicos: Complicados Temer, Lula y Dilma en Brasil

La apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro mostró la rechifla al presidente interino Michel Temer, que tiene dificultades en sus índices de popularidad. Lula da Silva y Dilma Rousseff no están mejor.
martes, 09 de agosto de 2016 · 09:38
Arrancaron los Juegos Olimpicos en Río de Janeiro y el presidente interino de Brasil, Michel Temer fue quien proclamó el inicio de la competencia en un micro discurso con el cual intentaría evitar sin éxito que los abucheos en su contra sean escuchados por los medios. 

Aunque en 2009, cuando Río de Janeiro se adjudicó la Olimpiada, Brasil presumió de los "Juegos de Sudamérica", sólo los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y de Paraguay, Horacio Cartes, participaron en la reunión de Temer. Y los abucheos contrastaron en todo caso con las ovaciones que se llevó la delegación brasileña o los aplausos incluso para Alemania, el país que propinó hace dos años a la "canarinha" la peor derrota futbolística de su historia con el 7-1 del Mundial. 

Acusado de golpista y de montar un "Gobierno ilégitimo" mediante la artimaña de un impeachment que apartó a Dilma Rousseff de sus funciones el pasado 12 de mayo; Temer en su breve período en el poder ha dejado claro que sus políticas en el plano económico están marcadas por las privatizaciones y los recortes, un situación que acrecienta el disgusto entre la población. 

Temer, electo como vicepresidente de Rousseff en 2014, podría seguir siendo presidente hasta las próximas elecciones si la mandataria es destituida definitivamente en las próximas semanas. Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro se llevarán a cabo hasta el 21 de este, cuando se realizará la ceremonia de clausura en el Estadio Maracaná. 

Las protestas contra Temer ya se habían anticipado durante toda la jornada. Muchos simpatizantes de Dilma se agolparon en las playas de Copacabana, colmadas de turistas y visitantes olímpicos, portando pancartas contra Temer. Según el portal "O Globo", al menos una persona resultó herida en enfrentamientos con la policía. 

Miles de manifestantes a las afueras del Maracaná protestaban en contra de los JJOO. Brasil, hogar del Amazonas -la mayor selva del mundo-, usó la ceremonia para pedir a los 3.000 millones de personas que se estima verían el evento por televisión que cuiden el planeta. Y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, visto como el "padre" de estos Juegos, también se ausentó. 

Juicio a Dilma

El pleno del Senado brasileño iniciará hoy una sesión maratónica, que durará unas 20 horas, para la primera de las dos votaciones definitivas del proceso que le puede costar el cargo a la presidenta suspendida, Dilma Rousseff.

La sesión que comenzará a señalar el destino de la mandataria, suspendida de sus funciones desde el pasado 12 de mayo y sustituida desde esa fecha por el hasta entonces vicepresidente Michel Temer, se realizará en momentos en que la atención del país está centrada en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Ajenos a medallas y al clima deportivo, los 81 senadores votarán un informe que pide la destitución de Dilma por maniobras que alteraron los presupuestos y otras irregularidades de tipo fiscal, que según la Constitución pudieran justificar su destitución.

La sesión, una auténtica prueba de resistencia para el Senado, comenzará hoy pero sólo concluirá durante la mañana del miércoles, pues cada uno de los 81 senadores tendrá 10 minutos para exponer su posición, lo que ya garantiza unas 14 horas de debates.

Además, la acusación y la parte acusadora dispondrán cada una de media hora para dirigirse al pleno, que también prevé intervalos de 60 minutos cada cuatro horas.

Para que el informe que recomienda la destitución de Dilma sea aprobado y el proceso llegue a su última fase, será necesaria una mayoría simple entre los senadores presentes, que en caso de plena asistencia supondría 41 votos.

Los partidarios de la destitución de Rousseff sostienen que ya cuentan con por lo menos 54 de esos votos, aunque encuestas hechas por medios locales entre los senadores dicen que sólo unos 44 ya han declarado su inclinación a respaldar el informe.

Si fuera así, bastaría para que el proceso continúe, aunque con dudas para el último paso del proceso, en el que el pleno del Senado deberá volver a pronunciarse en una última votación, en la que la mandataria será despojada del mandato si así lo decide una mayoría calificada de 54 votos (dos tercios).

La fecha de esa última sesión será definida por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, quien dirigirá el trámite a partir de hoy, como garante constitucional y corresponsable del proceso junto con el Parlamento.

Lewandowski ya ha adelantado que, en caso de que los senadores se pronuncien por la continuidad del proceso, esa definitiva votación será convocada para fines de este mes y podrá durar entre tres y cinco días.

Los movimientos sociales que respaldan a Rousseff han convocado a protestas para este martes bajo los lemas "Fuera Temer” y "Vuelve Dilma”, aunque las autoridades policiales de Brasilia dudan de que vaya a haber una respuesta masiva.

Esos cálculos se apoyan en las protestas más recientes, como las realizadas el pasado viernes, en coincidencia con la inauguración de los Juegos Olímpicos, que no llegaron a congregar a más de 5.000 personas en todo el país.

Si esas manifestaciones parecieron ser un fracaso, no lo fue un llamamiento hecho por las redes sociales a valerse de los Juegos Olímpicos para protestar contra Temer, que a pesar de su carácter interino hasta que se defina la suerte de Rousseff, ha adoptado algunas medidas impopulares desde que está en el poder.

Lula también complicado

La esposa del expresidente, Maria Leticia Lula, fue citada a declarar, aunque todavía sin fecha, por un proceso que vincula a Lula con la compra de una casa de campo situada en Atibaia, en el interior del estado de Sao Paulo.

Lula, en un comunicado enviado por su asesoría de prensa, señaló que la citación de su esposa es una "represalia” por haber denunciado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una "persecución política y judicial” en Brasil.

La defensa del expresidente resaltó que la intimación de Marisa Leticia Lula es "innecesaria” y supone una "represalia” que "refuerza la existencia de grandes violaciones a los derechos fundamentales” de Lula y su familia.

La esposa de Lula fue citada en el marco de un proceso que investiga si Lula es el verdadero propietario de la finca de campo, lo que ha sido negado en reiteradas ocasiones por el expresidente.

La propiedad está a nombre de dos empresarios próximos a Lula, Fernando Bittar y Jonas Suassuna, quienes también fueron intimidados.

Las autoridades investigan si Lula reformó la casa de campo gracias al favor de grandes empresas constructoras acusadas de beneficiarse de los millonarios desvíos de recursos públicos en Petrobras, la mayor empresa de Brasil.

Lula también es investigado por un apartamento en el balneario de Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, el cual la Fiscalía sospecha que le fue entregado por "favores” ofrecidos cuando estaba en el poder.

Según un documento elaborado por la Fiscalía, el expresidente "participó activamente” de las corruptelas en la estatal Petrobras y hay elementos que prueban "que recibió, directa e indirectamente, ventajas (financieras) indebidas de esa estructura delictiva”.

Lula calificó hoy esa acusación de "infundada” y subrayó que la actuación de los fiscales que firman el documento es "incompatible con la defensa de la legalidad que debería ser promovida por el Ministerio Público”.

El expresidente ya responde formalmente ante un tribunal bajo la acusación de "obstrucción a la Justicia”, por un supuesto intento de soborno a uno de los implicados en la corrupción petrolera

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