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Noche de Brujas: ¿Rituales en el Parque Lillo?

Velas derretidas, plumas de aves, sangre de origen desconocido, procesiones misteriosas son solo algunas de las cosas que se pueden observar cada tanto en el Parque Miguel Lillo. Según la legislación argentina, existe libertad de culto, aunque las sectas llamadas 'destructivas' siempre están en la mira.
miércoles, 30 de octubre de 2013 · 09:52
NECOCHEA (Cuatro Vientos) - Un lector nos hizo llegar este mensaje a la redacción, que compartimos con ustedes:

"El pasado lunes a la noche tipo 11 a la altura del barrio Médanos en la parte descampada del parque vi una procesión de 10 o 12 personas con velas que iban para el lado del muelle. Estaban vestidos de blanco iban en silencio y llevaban como unos sacos con cosas adentro pero no decian nada. Yo les pase en el auto a unos 30 metros y no llegué a sacarles fotos. inestiguen".

Las versiones sobre sectas afroamericanas (Umbanda) y de otro carácter (quizá apocalípticos evangélicos) ha sido siempre un rumor constante en Necochea. La aparición de velas de colores en el parque rodeadas de elementos rituales cada tanto sorprende a más de un caminante.

Sobre la orilla del mar cada tanto pueden observarse rituales de "bautismo" de algunas organizaciones que se acercan al océano para "purificar" a sus iniciados.

En ese marco, la libertad de culto impera sobre todas estas cosas y las prácticas religiosas, por lo que ese tipo de rituales  no son para nada cuestionables en tanto no afecten el patrimonio público o las libertades de terceros.

Según la legislación argentina, existe un Registro Nacional de Cultos para inscribir a "las organizaciones religiosas que ejerzan sus actividades dentro de la  jurisdicción del Estado Nacional, que no integren la Iglesia Católica Apostólica Romana" y las excepciones para inscribirse son tres:

- cuando se incumple la Ley de Cultos y su reglamentación;

- cuando se comprueba que los principios y/o propósitos que dieron origen a la constitución de la asociación o la actividad que ejerce, resultaren lesivas al orden público, la seguridad nacional, la moral y las buenas costumbres;

- o cuando el ejercicio de sus actividades fuere distinto de los principios y/o propósitos que determinaron su reconocimiento e inscripción o fuere lesivo para otras organizaciones religiosas.

Sin embargo, a pesar de estar amparados por la ley, algunos cultos pueden resultar nocivos de una manera sutil, usando la manipulación mental para conseguir los objetivos que se proponen lograr los líderes de la secta para con sus adeptos. Es el caso de las sectas destructivas.

En ese orden, el primero que contrapuso secta a iglesia como tipos de organización religiosa fue Max Weber, y su idea fue recogida por otros años después. Una asociación, del tipo que sea, es buena si mejora al hombre, si lo hace crecer en su perfección humana; es mala si lo empequeñece, lo disminuye, lo anula y lo supedita sin voluntad a otro hombre. Es necesario distinguir entre secta y Secta Destructiva para no incurrir en valoraciones injustas. 

La Secta Destructiva se organiza como agrupación totalitaria en la que se utilizan técnicas de persuasión coercitiva y control mental para conseguir el total sometimiento de los individuos al líder y la entrega sin reservas a la idea colectiva; por su carácter alineante, son grupos potencialmente destructores de la personalidad de los miembros. 

La definición de Secta Destructiva según André Dénaux es la siguiente: "Las Sectas Destructivas son organizaciones pseudo-religiosas, pseudo-filosóficas o pseudo-culturales, de estructura piramidal y totalitaria, que se dedican a la captación de adeptos para explotarlos mediante falsas promesas y técnicas de coerción psicológica, siempre en provecho del afán de poder y lucro de sus líderes". 

Una secta , en su sentido más global, no es más que un grupo de personas aglutinadas por el hecho de seguir una determinada doctrina y/ o líder y que, con frecuencia, se han escindido previamente de algún grupo doctrinal mayor respecto del cual, por lo general, se muestran críticas. Según esta definición, pues, en principio, una secta es un tipo de agrupación tan honorable y defendible como cualquier otra. 

Una Secta Destructiva será todo aquel grupo que, en su dinámica de captación y/ o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien la destrucción (desestructuración) de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente. 

El que, por su dinámica vital ocasione la destrucción total o severa de los lazos afectivos y de comunicación afectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo. Y, por último, el que su dinámica de funcionamiento le lleve a destruir, a conculcar, derechos jurídicos inalienables en un Estado de Derecho. Por lo tanto la crítica del fenómeno sectario deberá limitarse a aquellas situaciones en que se den presuntas dinámicas delictivas capaces de lesionar al individuo y/ o a la sociedad.

Bainbridge y Stark (1985), presentan tres modelos sobre la formación de los Nuevos Movimientos Religiosos, dos de los cuales podrían ser aplicados a las Sectas Destructivas:

1) El modelo psicopatológico: los nuevos movimientos son inventados por individuos perturbados que tienen visiones durante sus crisis psicóticas. Otras personas con parecidos problemas se unen a estos visionarios y se organiza la nueva secta.

2) El modelo contractual: corresponde a los movimientos que se organizan como una empresa; se ofrecen unas creencias y prácticas que se consideran valiosas, pero tienen un precio que hay que satisfacer. Hay que tener presente el carácter relativo de la terminología cuando localizamos geográficamente estos movimientos: los mormones son considerados secta en Europa; sin embargo, es un grupo religioso mayoritario en determinadas regiones de Estados Unidos; otros grupos religiosos, durante mucho tiempo catalogados como sectas y que en la actualidad cuentan con numerosos seguidores, conquistaron respetabilidad social y son vistos como iglesias. 

Para el pueblo de Israel, el naciente cristianismo presentaba todas las características de una secta judía más. Para la Iglesia indivisa, los grupos de cristianos que rechazaban los grandes concilios de Nicea o Calcedonia aparecen como herejes y cismáticos. La Iglesia católica, en su tiempo, rechaza como sectarias las comunidades de Martin Lutero. A su vez, las Iglesias luteranas y calvinistas acusan de sectarismo a los anabaptistas y mennonitas. Para la Iglesia de Inglaterra, los congregacionalistas, los cuáqueros, los metodistas de Wesley, fueron sectas en el sentido auténtico de la palabra. 

Grandes Iglesias de hoy -algunas de ellas tenidas en otro tiempo como verdaderas sectas, bautistas y metodistas, por ejemplo- consideran como sectas a los corpúsculos que afloran con cierta frecuencia en el mundo cristiano . El problema de las sectas (destructivas y demoníacas) no está en lo que creen, ni en lo que dicen ni en lo que predican; el problema reside en lo que hacen, en cómo lo hacen y en las repercusiones de sus actividades en otros seres humanos y en la sociedad.

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