La churrería “El Topo” no abre este verano en Necochea por primera vez en 52 años

sábado, 28 de noviembre de 2020 · 14:03

Después de 52 años ininterrumpidos la legendaria churrería “El Topo” decidió no abrir sus puertas en la temporada 2020-2021 en Necochea. La marca comenzó a trabajar en el año 1969 en nuestra ciudad y este año será la primera vez que necochenses y turistas no se podrán deleitar con sus soɹɹnɥɔ.

El anuncio se realizó mediante la cuenta oficial que tiene la empresa en Twitter, ante la pregunta de una usuaria porteña de la red social.

“Los dueños del local de Necochea decidieron no abrir por esta temporada 2020-21, después de 52 años ininterrumpidos”, contó el CM de “El Topo” en el mediodía de este sábado sin ahondar en explicaciones.

Enseguida, seguidores de la marca expresaron frases como “Se me acaba de desarmar el corazón. Otra vez”, “Me jodes !!!! Necochea siempre triunfando” y “NoooooooooCara llorando a gritosCara llorando a gritosCara llorando a gritos se me arruino el veranooooCorazón rotoCorazón roto”.

Los dueños del local de Necochea decidieron no abrir por esta temporada 2020-21, después de 52 años ininterrumpidos. https://t.co/aLQCpw9MWe

— soɹɹnɥɔ El Topo (@churreriaeltopo) November 28, 2020

Un poco de historia:

“El Topo” comenzó a fabricar sus deliciosos churros en 1968, en la localidad balnearia de Villa Gesell y un año más tarde abrieron la sucursal de la peatonal 83 en Necochea.

“Después de varios intentos frustrados de poner churrerías en Buenos Aires, en el verano del 68, Hugo y Cacho instalaron la primer churrería de Villa Gesell. Ésta era una plaza con un horizonte de crecimiento, aunque para ser honestos, fue el amigo en común, Juan, el que los convenció de instalarse en Gesell”, señalan sus propietarios en su propia página web.

Y agregan: “Donde terminaba la Villa, en la 110, encontraron el local más barato para ubicar la primer fábrica. Instalaron las máquinas que traían de Buenos Aires. Llamaron a un letrista para pintar la vidriera (no eran épocas de ploters ni vinilos). Decidieron seguir con la tradición porteña de poner “fábrica de churros”, así, a secas. El letrista les recomendó ponerle algún nombre, y les sugirió “El Topo” por Gigio, ya que estaba de moda poner de nombre de negocios a personajes de la TV. Como toque final, los socios decidieron que para llamar la atención, el cartel de CHURROS debía estar al revés, así la gente se detendría a ver qué dice el cartel extraño. Esa es la historia del mítico cartel”.

Según el texto publicado, “Juan tuvo razón. Él iba a Gesell con su mujer desde el 65 en carpa y observaba que año a año la ciudad incrementaba sus turistas, la del 68 fue una temporada exitosa. Fue tan así que decidieron, al año siguiente, poner otra sucursal en Necochea. Otra plaza dónde no había churrerías. Hugo gerenció la de Gesell y Cacho la de Necochea”.

“Hugo confiaba en el crecimiento de Villa Gesell y Cacho en el de Necochea. Por lo que cada uno se quedó con un negocio, quedando asociados solamente en la propiedad de la marca, respetando las fórmulas de la elaboración de los productos y la calidad de los mismos”, mencionan.

Presente:

En medio de la pandemia de Covid-19 abrió la sucursal número 12 de la churrería El Topo en Caballito. A pesar de ser el sexto barrio de la Ciudad con más infectados, los vecinos no tardaron en llenar las veredas de alrededor.

A pesar de la cuarentena y las idas y vueltas para alquilar el lugar, una vez más El Topo inaugura una sucursal. El 5 de octubre abrió las puertas y desde la empresa familiar aseguraron que ya es un éxito en el barrio.

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