NO HUBO CLAUSURA

Bromatología confirmó la contaminación del agua del Parador Corona y el concesionario insiste con negar todo

lunes, 19 de febrero de 2024 · 21:17

Sigue el escándalo de la contaminación del Parador Corona en avenida 2 casi Pinolandia: a pesar de la multitud de denuncias públicas hechas por clientes afectados, empleados del lugar y guardavidas, y sobre todo, a pesar de la causa en curso y de las infracciones labradas, el concesionario del bar frente al mar usó las redes sociales para negar la situación en un descargo insólito buscando convencer a la población que el lugar ha estado funcionando normalmente.

A través de una serie de placas publicadas en Instagram (ver galería abajo), el concesionario José "Cholo" Servat y su esposa, Marina Martínez, intentaron conmover a locales y visitantes asegurando que no recibieron ninguna notificación de alguna contravención con respecto a los hechos denunciados por clientes y empleados.

Los concesionarios buscaron señalar malicia e intencionalidad política sobre las acusaciones, tratando de deslindarse de las responsabilidades que le caben por los episodios denunciados.

A pesar del intento, días atrás fue la propia dirección de Bromatología a través de la voz del ingeniero Gustavo Fuhr la que confirmó que, incluso previamente a conocerse los recortes periodísticos y el video que mostraba el vertido de aguas grises, se realizó un estudio sobre el agua del pozo y este arrojó que el agua no estaba apta para el consumo.

"Nosotros estuvimos en el lugar la semana anterior y tuvieron algunas irregularidades con lo cual se llevó a una causa contravencional y se tomó una muestra de agua en ese instante también, la cual no dio bien", sostuvo este viernes el funcionario en una entrevista con el periodista oficialista, Jorge Gómez

Desafortunadamente, no hubo más especificaciones (ni el periodista preguntó) sobre por qué "no dio bien" el examen del agua y oficialmente no se ha publicado, tal como suele ser en esta clase de casos, qué clase de problemas se encontraron en el agua, que fue usada para consumo humano y para higiene

"Posteriormente sale el video del fin de semana largo que fue lo del sector del parque y fuimos al lugar el día miércoles de esta semana (N del R: semana pasada) y ya se habían hecho los arreglos correspondientes, con lo cual hizo trabajos de encamisado del pozo, fuimos junto a personal de Obras Sanitarias y se hizo cloración de pozo también con una empresa privada, limpió el sector del parque y las actuaciones se anexan a la causa contravencional", agregó. 

"Se ha corregido todo el sistema de desagote, que se habían roto los caños, encamisó el pozo, lo cloró, se tomó una nueva muestra y ahora da bien", sostuvo Fuhr.

Los empleados del bar contaron que un rebalse de aguas servidas alcanzaron la boca del pozo bajando a la napa, por lo que las aguas contaminadas bajaron y se depositaron en el fondo. En ese contexto es que el concesionario tuvo que clorar el pozo y deberá someterlo a exámenes periódicos para asegurar que no siga contaminado. De persistir la contaminación, el concesionario debería abrir un pozo nuevo en otra locación.

Bromatología se acercó a la concesión debido a una multitud de denuncias acumuladas a lo largo de la temporada.

Ya en enero al menos dos guardavidas habían tenido que ausentarse de sus puestos con licencia médica por cuadros de descompostura derivados directamente del consumo del agua contaminada, dando la pauta que la Comuna registraba la situación desde mucho antes que estallara el escándalo. Luego de publicarse los primeros reportes, decenas de vecinos y turistas relataron su propia experiencia, siempre en condición de clientes del bar damnificados.

Si bien el lugar fue infraccionado, no fue clausurado como es para cualquier comercio en esta situación, lo que habilitó toda clase de especulaciones y acusaciones que cargan un grado de verosimilitud. Después de todo, el concesionario José "Cholo" Servat tiene distintos emprendimientos que fueron posibles gracias a la venia del intendente Arturo Rojas, como es el caso de la concesión de Puerto Gardella, otorgada cuando Rojas presidía el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén; el contrato para construir la atrasadísima (y sin terminar) base de Caballería en el parque; el millonario alquiler de containers para refugios de guardavidas; o la concesión del Parador Corona, que era un edificio público cedido por la provincia con fines culturales y sanitarios y terminó entregado y convertido en un bar privado.

Con las infracciones y las quejas del público a cuestas, en lugar de presentar sus disculpas por el episodio y esperar que la situación deje de escalar, los concesionarios apelaron a las redes sociales buscando que el público "no les de la espalda", algo difícil de conseguir, sobre todo si pretenden seguir sosteniendo un relato que no solo falta a la verdad sino que además termina poniendo en riesgo la salud de la población. 

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