Hasta las 15 horas de este martes 15 de julio los vecinos de Necochea podrán mandar sus objeciones y observaciones al proyecto de la empresa Maltén para instalar una planta maltera a orillas del río Quequén, con un fuerte impacto ambiental que los vecinos temen que "pudra" todo el paseo turístico.
El proyecto, cuyo estudio de impacto ambiental elaborado por la propia empresa revela que la maltera provocará daño irreparable en el cauce del río, en el aire por la emision de gases y ruidos y en la tierra, con el descarte de agroquímicos y restos de semillas podridas (entre otras cosas) tiene cómo casi su único aspecto positivo una temporada de dos o tres meses al año de trabajo intenso y hasta 400 empleos temporales. Los vecinos del Paseo de la Ribera están muy peocupados porque la fábrica literalmente podría arruinar años de trabajo en un barrio que se ha convertido en turístico para la ciudad.
Con esa preocupación es que los vecinos del Paseo están uniéndose y han celebrado una reunión este fin de semana para plantear alguna clase de acción judicial (probablemente un amparo) para proteger el barrio.
Los vecinos han explicado que no están opuestos al desarrollo de la ciudad, la creación de fuentes de trabajo o los beneficios que va a traer la maltería, pero que por el daño que puede ocasionar, van a reclamar que se traslade el proyecto a otra locación donde no se destruya un paseo turístico.

En el pasado vecinos de este barrio también evitaron la idea del municipio de instalar una planta separadora de residuos en uno de los ingresos al barrio. "Parece increíble: los lugares que los vecinos mejoran siempre viene alguien del gobierno a tratar de destruirlo y no hay ninguna clase de planeamiento que sirva porque todo el tiempo usan excepciones y terminan arruinando todo", se quejaba en aquella oportunidad un vecino de la Ribera reconocido por su acción progresista en el barrio. Por temor al escarnio malintencionado y maniqueísta de los que señalan cualquier crítica como "la Necochea del No" muchos vecinos eligen mantener un perfil bajo, forzados a aceptar el descalabro aún en desacuerdo con la situación.
Por lo pronto, hasta las 15 horas hay tiempo para que los vecinos hagan saber sus objeciones en base al Estudio de Impacto Ambiental que la empresa fue obligada a publicar por ley. En Necochea se desconoce una posición oficial al respecto de este desarrollo y aunque los defensores del proyecto señalan que las autoridades deberán hacer controles, la mayoría de ellos ni siquiera conoce el nombre de los funcionarios a cargo de esos controles ni las oficinas públicas encargadas de hacerlo. En medio de esa desinformación alevosa, el debate crece y es probable que todo termine detenido en la Justicia.