En las últimas horas el municipio de Necochea anunció que se hicieron reparaciones en parte del techo del Jardín Pichi Huinca, inaugurado en marzo del 2019 por el ex intendente Facundo López luego de tres años de adversidades y gestiones infructuosas con el gobierno provincial. LOs arreglos fueron prpagandizados por la Muni gracias a un mecanismo con el que intentan reescribir la historia borrando el pasado y ponderando el presente como si las gestiones municipales anteriores no hubieran hecho nada.
Sucede que el municipio anunció este martes que se terminaron los trabajos de reparación de parte del techo del jardín "solucionando un problema de filtraciones en el jardín de hacía varios años", según indicó la Comuna en un parte de prensa. El problema de "hacía varíos años" corresponde enteramente a la gestión del intendente Arturo Rojas, que lleva casi 6 años al frente del municipio, aunque no se pueden constatar publicamente sus afirmaciones, algo que es prácticamente una norma en una gestión cuya transparencia ha brillado por su ausencia.
Inaugurado hace 6 años, el jardín fue completamente terminado en marzo del 2019 con numerosas notas de prensa que mostraban no sólo los avances de la obra sino el terminado final, con todo un año de funcionamiento hasta que López salió de la intendencia. En las notas de prensa podían verse los trabajos avanzando y luego terminados, incluso publicando los momentos en los que llegaba el mobiliario o la propia cooperadora del Jardín mostraba el establecimiento.
“Ejecutamos una cubierta nueva con chapa y su aislación debida, sumando en total más de 120 metros cuadrados nuevos de cubierta, más 60 metros cuadrados de impermeabilización con membrana líquida”, señaló Lisandro Dones desde la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos. Como la Muni borró todas las fotos de la gestión de López, no se puede contrastar publicamente lo anunciado ni la verdad de las palabras del funcionario.
En su pulsión refundacional la gestión de Arturo Rojas literalmente se ha dedicado a borrar toda huella del trabajo que hicieron sus predecesores: con un fuerte gasto en publicidad y propaganda, la gestión de Nueva Necochea borró el archivo de fotos previo al 2020, eliminando cuatro años de la historia oficial en un delito de destrucción de bienes públicos (el archivo histórico de la ciudad es un patrimonio invaluable de la comunidad).
Si bien la destrucción del archivo está a la vista de todos, en la Justicia no hay un solo fiscal o juez que haya hecho alguna observación al respecto, dando la pauta del funcionamiento de las cosas en Necochea, donde aparentemente la impunidad está garantizada incluso delante de la vista de todos los vecinos.
El archivo municipal fue borrado durante el período que Alejandro Silva era subsecretario de Comunbicación de la Municipalidad y parte de la "mesa chica" con la que el intendente Arturo Rojas armó su campaña en 2019 primero y propagandizó su gestión desde el 2020. Entre las prácticas de Silva estuvieron numerosas "operetas" de prensa a través de sus propios medios de comunicación armados para operar para Rojas. De noticias o información para el servicio de la comunidad, nada.
Silva tuvo un fuerte enfrentamiento con el ex intendente Facundo López, quien explicó a este diario que Silva le había pedido un cargo en su gobierno como forma de pago de pauta publicitaria por su medio digital. Como López se negó, Silva emprendió una furiosa campaña que lo acusó falsamente de corrupción, con la supuesta compra fraudulenta de un penthouse (adquirido con una herencia de la esposa del ex intendente) y otra serie de descalificaciones que impusieron sobre López un mote muy negativo.
Sumado a esa campaña, realizada con finmanciamiento del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén presidido entonbces por Arturo Rojas, el "funcionario" dispuso que se borren todas las fotos de los trabajos que dejó López para sostener el discurso que negaba todo logro del ex intendente, eliminando no sólo 4 años de archivo histórico de la ciudad, sino también cualquier argumento que pudiera salir en defensa del massista.
Gracias a ese acto es que al día de hoy es imposible mensurar el grado de verdad que tengan las declaraciones oficiales, sobre todo cuando la actual gestión municipal se encargó de borrar su pasado para ponerse en valor a sí misma por razones que excedían sus atribuciones y respondían a motivos presuntamente políticos y personales.