Un operativo militar de Estados Unidos en Caracas desató una crisis diplomática global. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convocó a una sesión de urgencia para analizar si la incursión violó la soberanía venezolana y la Carta de la ONU, mientras Nicolás Maduro enfrenta una audiencia clave ante la Justicia federal de Estados Unidos.
A pedido de Colombia y con el respaldo de Rusia y China, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de manera extraordinaria tras el operativo militar estadounidense en Caracas que culminó con la detención de Nicolás Maduro.
Desde la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, los países solicitantes plantearon la necesidad de evaluar si la acción de Washington constituyó una violación del principio de soberanía nacional y de las normas básicas del derecho internacional.
El embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, fue contundente al calificar la detención como un “secuestro ilegal” y denunció lo que definió como una “guerra colonial moderna”, cuyo objetivo —según afirmó— sería el control de los recursos energéticos de Venezuela.
Desde Washington, la Casa Blanca se prepara para justificar la operación apelando al Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que habilita el derecho a la legítima defensa.
De acuerdo a información de la Agencia Noticias Argentinas, el gobierno estadounidense sostiene que el régimen de Maduro representaba una amenaza narcoterrorista directa contra su seguridad nacional, argumento que será central en su presentación ante los organismos internacionales.
Mientras se multiplican las tensiones diplomáticas, el eje judicial se traslada al Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan.
Este lunes, a partir de las 14:00 (hora local), Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecerán ante el juez Alvin Hellerstein.
Cargos: conspiración para el narcoterrorismo, importación de cocaína a Estados Unidos y posesión de dispositivos destructivos.
Seguridad: ambos permanecen alojados en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, bajo un operativo de seguridad sin precedentes.
Proceso judicial: se realizará la lectura formal de las acusaciones y se definirá si Maduro contará con defensa pública o privada.
La audiencia podría marcar el inicio de uno de los procesos judiciales más relevantes de la política internacional reciente.
La crisis también sacudió a la región. La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a un Consejo Permanente extraordinario para este martes 6 de enero.
El secretario general, Albert Ramdin, anticipó que el objetivo será establecer una hoja de ruta que “sustente una gobernanza basada en la voluntad popular”, aunque la división política en América Latina quedó expuesta.
Argentina, Ecuador y El Salvador: celebran la caída de Maduro y la consideran un triunfo para la democracia.
Brasil, Colombia y México: rechazan el uso de la fuerza unilateral y reclaman respeto al derecho internacional.
CELAC: una cumbre virtual realizada este domingo finalizó sin consenso, evidenciando la incapacidad regional para fijar una posición común frente al accionar de Donald Trump.
En Venezuela, la situación sigue siendo altamente inestable. Sectores del chavismo se movilizan en las calles de Caracas exigiendo la liberación de Nicolás Maduro, mientras crece la incertidumbre política.
En paralelo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez propuso una “agenda de cooperación” a Estados Unidos, en un intento por frenar nuevas acciones contra el resto de la cúpula gubernamental y abrir un canal de diálogo que evite una escalada mayor.
La detención de Maduro no solo reconfigura el escenario político venezolano, sino que abre un debate internacional sobre soberanía, uso de la fuerza y legalidad internacional, con repercusiones que ya se sienten en la ONU, la OEA y los principales tribunales de Estados Unidos.