La Unión Europea (UE) dio este viernes un paso histórico al aprobar el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, luego de un extenso proceso de negociaciones que se prolongó durante 25 años. La votación positiva destrabó una instancia clave del tratado y habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar de manera inmediata a Asunción, Paraguay, para proceder a la firma formal del pacto.
Según consignaron agencias internacionales, la aprobación se logró tras una reunión de embajadores en Bruselas, donde finalmente se alcanzó la mayoría necesaria para avanzar con el entendimiento comercial entre ambos bloques.
Si bien la decisión de la UE representa un avance significativo, el tratado todavía no entrará en vigencia plena. Para ello, deberá contar con la aprobación del Parlamento Europeo y la ratificación de los 27 países que integran la Unión Europea.
Por el momento, el Mercosur no emitió un pronunciamiento oficial respecto de la resolución adoptada por el bloque europeo.
El acuerdo UE–Mercosur tiene como principal objetivo la eliminación progresiva de aranceles y la expansión de las exportaciones, en el marco de un mercado integrado que reúne a 780 millones de consumidores. Se trata de uno de los tratados comerciales más ambiciosos a nivel global, tanto por su alcance económico como por su impacto geopolítico.
La votación dejó en evidencia las divisiones internas dentro de la Unión Europea. Alemania y España respaldaron el acuerdo, con la mirada puesta en ampliar sus oportunidades de exportación hacia Sudamérica.
En contrapartida, Francia, Irlanda y Polonia votaron en contra del tratado. El gobierno francés argumentó que se trata de un acuerdo “pensado para otra época” y advirtió que las condiciones actuales no justifican los riesgos para el sector agrícola, uno de los más sensibles dentro del bloque.
El cambio de postura de Italia resultó determinante para alcanzar la mayoría necesaria. El gobierno italiano decidió apoyar el acuerdo tras la inclusión de fondos adicionales para el sector agrícola en el presupuesto comunitario y la implementación de mecanismos de salvaguardia.
Entre estas medidas se contempla la apertura de investigaciones automáticas si las importaciones provenientes de Sudamérica aumentan un 5% o si los precios de esos productos caen por debajo del promedio de los últimos tres años. El objetivo es proteger a los productores europeos ante posibles distorsiones del mercado.