La temporada de verano comenzó con señales de alarma en los principales destinos turísticos de la provincia de Buenos Aires. Según datos oficiales del Ministerio de Producción bonaerense, la cantidad de turistas cayó un 2,4% interanual, las estadías se acortaron y el consumo registró una baja del 21%, configurando uno de los arranques más débiles de los últimos años.
Los números corresponden al período comprendido entre el 1 de diciembre y el 12 de enero y fueron presentados por el ministro de Producción, Augusto Costa, durante la conferencia de verano del Gobierno provincial, encabezada por el gobernador Axel Kicillof.
De acuerdo con el informe oficial, 3,6 millones de turistas visitaron la provincia en ese lapso, lo que ratifica a Buenos Aires como el principal destino turístico del país. Sin embargo, la comparación interanual deja un saldo negativo.
2,4% menos turistas que en 2025, lo que representa unos 90 mil visitantes menos
9% menos que en 2024, con una pérdida estimada de 350 mil turistas
“Los datos muestran un retroceso claro en relación con años anteriores”, reconoció Costa, al tiempo que advirtió que el contexto económico impacta de lleno en las decisiones de viaje.
Otro indicador que encendió luces rojas fue el de la duración promedio de las estadías. Según los relevamientos provinciales, los visitantes optaron por vacaciones más breves, especialmente en diciembre.
–3,7% en la primera quincena de diciembre
–7% en la segunda quincena
Esta tendencia afecta directamente a la rentabilidad del sector turístico, ya que reduce el nivel de ocupación sostenida y limita el consumo en comercios, gastronomía y servicios.
El mayor impacto negativo se registró en el nivel de gasto de los turistas. De acuerdo con los datos oficiales, el consumo cayó 21% en lo que va de la temporada.
“Se desplomó el consumo respecto de una temporada anterior que ya había tenido una caída muy significativa”, señaló Costa.
La situación fue aún más crítica en los destinos de la Costa Atlántica, donde la baja rondó el 26%, golpeando de lleno a balnearios, restaurantes, hoteles y comercios.
Uno de los indicadores que mejor refleja el enfriamiento del consumo fue el uso de Cuenta DNI, la billetera digital del Banco Provincia. Según el informe, los gastos turísticos realizados a través de esta herramienta cayeron cerca del 40%.
Este dato refuerza la idea de un ajuste generalizado en el gasto, incluso entre quienes lograron vacacionar.
En materia de alojamiento, la ocupación hotelera promedio fue del 69%, un punto porcentual menos que el año pasado. Desde el Gobierno provincial señalaron que el segmento más afectado por la pérdida de poder adquisitivo fue el de la clase media, históricamente protagonista del turismo interno.
“Tenemos una temporada con menos turistas, que se quedan menos tiempo y gastan menos”, resumió Costa, al tiempo que estimó que los ingresos turísticos fueron un 10% inferiores a los de hace dos años.
Como contracara del escenario local, el ministro bonaerense se refirió al crecimiento del turismo emisivo, es decir, los viajes al exterior, y lanzó duras críticas a la política nacional.
“La política del Gobierno nacional prácticamente se transformó en una agencia de viajes al exterior, en una competencia desleal”, afirmó.
Según la Provincia, este fenómeno profundiza la salida de divisas y debilita aún más al turismo interno, uno de los motores históricos de la economía bonaerense.