A través de distintos mensajes a las redes sociales de Cuatro Vientos usuarios indignados compartieron un video que el concejal Mariano Valiante publicó en su estado de WhatsApp. En las imágenes se podía ver a una persona con el aspecto del dictador alemán, Adolf Hitler, detrás de una barra de un bar haciendo un saludo nazi.
El video compartido por el concejal es una muestra más del arte de la provocación permanente que usan los libertarios para buscar atención. A sabiendas de la creciente difusión que están ganandop los relatos antisemitas en redes sociales y de la permisividad que existe al respecto de los discursos de odio (propalados desde las oficinas del gobierno nacional y la SIDE a cargo de Santiago Caputo), el concejal se permitió bromear con el video del dictador como si el judaísmo confeso de su referente Javier Milei y el apoyo irrestricto brindado a Israel en Medio Oriente fuera solamente un detalle discursivo sin importancia con el que se puede bromear o banalizar.
La contradicción no se trata de un acto de libertad discursiva en la que los concejales y cuadros políticos menores hacen lo que quieren a sus anchas más allá de la postura del líder del partido, sino más bien es el centro de la propuesta que tienen para estar en boca de todo el mundo.
Con intención de llamar la atención y ganar lugar en redes sociales, los libertarios han hecho de la falta de respeto un código de comunicación y la provocación una forma de iniciar cualquier contacto. En el camino, sus tropelías ganan difusión a fuerza de usuarios falsos en Facebook, Tik Tok e Instagram, likes y reproducciones pagas y toda una suerte de engaños que apuntan a sostener un relato cada vez más descocido y siempre al borde del colapso.
En ese contexto, la contradicción entre los mensajes que emiten y las acciones que ejecutan tienen a los seguidores de Javier Milei en una especie de disonancia cognitiva permanente que permite (mediando el pensamiento hegeliano que opone a la tesis con la hipótesis para generar una síntesis) colar las premisas descabelladas del gobierno, que dan lugar a nuevas propuestas que repiten el proceso consiguiendo así la atención de la mayoría de la gente, que se termina preguntando si el gobierno es loco, estúpido o ambas. Y lo cierto es que todo se trata de una estrategia.
La estrategia lisa y llana es la provocación constante para conseguir publicidad y estar en el centro de la agenda. A sabiendas que son completamente desconocidos para la mayoría de la gente, los cuadros libertarios en todo el país se la pasan "troleando" en redes sociales, buscando la reacción de la población, que termina por reconocerlos en primera instancia en medio de la confusión generalizada. Lo mismo que hizo Milei para ascender al poder pero en cada municipio del país.
Así las cosas, en Necochea esta estrategia se cumple a rajatabla. Es más, los propios concejales libertarios dicen a viva voz que "no hay tal cosa como la mala publicidad" y se esfuerzan diariamente en aparecer en la agenda sin importar con qué.
Semanas atrás hicieron escándalo con la subasta del Casino y propusieron una serie de modificaciones que no fueron a ningún lado. Además insisten con los "trapitos" y "cuidacoches" con propuestas literalmente fuera de la ley. Recientemente uno de sus concejales salió a pedir la intervención nacional del Puerto Quequén... aunque eso es imposible.
Todas las intervenciones libertarias en el diálogo social apuntan a llamar la atención sobre sí mismos sin importar lo absurdo que sea lo que proponen, porque el sentido de sus participaciones está puesto en la propaganda más que en cualquier otra cosa. Prueba de ello es que desde que tienen participación en el HCD no se conoce una sola norma o propuesta de su autoría, por lo que varios de ellos llevan años cobrando del Estado sin hacer absolutamente nada.
En ese marco es que se entiende la actiutud de los libertarios en Necochea. Subidos a una victoria electoral conseguida de carambola y ya entusiasmados con la posibilidad (aún muy lejana) de competir por la intendencia del municipio en 2027, la estrategia sigue siendo llamar la atención con cualquier cosa. Habrá que ver si en el camino de las provocaciones y su completa falta de ética no terminan desbarrancando, porque puede ser que en las redes sociales todo se trate con la liviandad de "un click y a otra cosa", pero en la vida real, cada acto tiene una consecuencia y eso es algo que en LLA parece que no llegan a distinguirlo cabalmente.