Otra vez se registraron incidentes en los alrededores del Congreso, en las protestas en rechazo a la reforma laboral que se debate en Diputados. Los desmanes se generaron luego que la Policía intentara aplicar el protocolo antipiquetes, lo que derivó en el derribo de las vallas de seguridad montadas alrededor del Palacio Legislativo y un enfrentamiento de manifestantes contra las fuerzas del operativo.
La Policía sacó a la calle camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma para desplazar a la multitud hacia la Avenida 9 de Julio. Posteriormente, los efectivos de la Ciudad bloquearon calles aledañas por "razones de orden público", complicando la salda del área para quienes intentaban retirarse.
El operativo finalizó con cinco detenidos, que fueron acusados por robos en la vía pública, incluyendo a un menor que contaba con un pedido de captura previo.