27/02/2026 - Edición Nº443

Salud

Investigan compuestos químicos de uso diario que aceleran el envejecimiento en los hombres

26/02/2026 18:31 |



Una reciente investigación científica ha encendido las alarmas sobre los riesgos silenciosos de los llamados “químicos eternos”, sustancias presentes en numerosos productos de consumo cotidiano que estarían provocando un envejecimiento biológico más rápido en varones adultos. El estudio, publicado en la revista Frontiers in Aging, vincula la exposición a variantes químicas modernas con una mayor velocidad en los cambios moleculares asociados a la edad, específicamente en hombres de entre 50 y 64 años.

Estas sustancias, conocidas técnicamente como PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), se utilizan desde la década de 1940 por su capacidad única para resistir el calor, el agua y la grasa. Debido a esta versatilidad, se incorporaron en la fabricación de utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos, tapicería, ropa impermeable y espumas para extinguir incendios. Su estructura química, basada en enlaces de carbono-flúor, les otorga una durabilidad extrema: pueden persistir en el medio ambiente durante mil años y, al ser ingeridas o inhaladas, se acumulan en el organismo humano sin degradarse.

El equipo liderado por el epidemiólogo Xiangwei Li analizó muestras de sangre que revelaron que compuestos como el ácido perfluorononanoico (PFNA) y la perfluorooctanosulfonamida (PFOSA) están presentes en el 95% de las personas estudiadas. Aunque estas sustancias surgieron como alternativas industriales supuestamente más seguras, los resultados demuestran que no son reemplazos de bajo riesgo.

Utilizando relojes epigenéticos para medir la metilación del ADN, los investigadores determinaron que estas concentraciones químicas son fuertes predictores de un envejecimiento acelerado en hombres, un efecto que, curiosamente, no se detectó en mujeres. Los expertos sugieren que esta diferencia de género se debe a que las mujeres eliminan estos tóxicos más rápido a través del embarazo, la lactancia y la menstruación, mientras que factores como el tabaquismo podrían exacerbar los daños en los varones.

Además de acelerar el reloj biológico, la acumulación de PFAS se ha relacionado con la reducción de los niveles de testosterona, el deterioro de la calidad del esperma y un mayor riesgo de cáncer de riñón y testicular. Como advirtió el doctor Eric Topol, estos compuestos representan una amenaza creciente para la salud pública porque "no desaparecen; simplemente los acumulamos". La mediana edad parece ser la ventana biológica más sensible, donde el organismo se vuelve más vulnerable a estos estresores químicos ambientales.

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