(*) Por Paola Rinetti
Jugando en la calle, andando en bicicleta, metiéndose en terrenos baldíos, “haciendo lío”. Mirando películas de acción y de terror, creando sus propios personajes e historietas. Emulando ser Indiana Jones, venerando a los superhéroes de las películas que le fascinaban: “Jason” y “Freddy”.
Así recuerda Demian Rugna su infancia creciendo en la zona oeste del conurbano bonaerense. El director y guionista argentino oriundo de Haedo incursionó en el cine de horror de forma lúdica y desde pequeño, a una edad a la que probablemente la clasificación etaria lo excluiría de las salas. Amante de la lectura, jugaba a hacer películas, creaba monstruos, escenografías, sangre falsa: soñaba con ser escritor y director de cine.
- Mis ambiciones eran hacer películas de terror, y ese sueño de chiquito después se fue transformando en algo que pude hacer. Tenía una facilidad que era aportada por la dinámica de haber aprendido tanto jugando de chico. Me salía intuitivamente, y eso lo aproveché para hacer, y la mejor forma de aprender es haciendo. Y el hacer me llevó a superarme cada vez más. Empecé a darme cuenta de que con mis cortos de la universidad generaba cosas en el espectador, que en ese momento tal vez eran algunos amigos y familiares. Y esa etapa fue crucial para que yo me ponga como objetivo construir algo alrededor de mi nombre, algo que me pueda propulsar como un director el día de mañana. Y así fue. Finalmente, el chico que se crio en el oeste, jugando en la calle con los amigos y dibujando las películas que veía en la tele, construyó un poco el profesional que soy.
La síntesis de esos años pareciera ser ideal, pero también estuvo marcada por varios grises y claroscuros. “No es tan fácil como lo cuento” aclara Rugna, quien se fue desarrollando en una profesión que por momentos le resultó frustrante y lo tentó a soltar las riendas y pensar otras alternativas. Luego de 15 años como director y tres largometrajes realizados que no lograban consolidarlo, llegó su cuarta película en 2017, aquella que le explotó en la cara como una bomba justo cuando evaluaba abandonar la profesión: “Aterrados”.
- “Aterrados” fue mi inflexión en la carrera, porque fue la que me posicionó para ser considerado un director de cine. ¿Por qué tuvo el éxito que las otras películas no tuvieron? Porque tuvo la buena fortuna de tener distribución, y que llegue a la gente. Yo ya había llegado a un momento de hartazgo, de que no lograba ninguno de todos los objetivos que tenía, más allá de que podía hacer las películas finalmente con muchísimo esfuerzo, pero no las veía nadie, y yo no me podía mostrar. Entonces fue un momento bastante bajón de mi vida, de mi carrera, me replanteaba dejar de hacer cine. Y de repente explotó “Aterrados” y pasas de dejar de hacer cine, a estar en Hollywood trabajando en un remake y con el ganador del Oscar, Guillermo del Toro.

Fuente: Fotograma “Aterrados”, 2017
El proyecto hollywoodense quedó en pausa desde la pandemia, pero “Aterrados” no dejó de abrir puertas. La película contiene todos los elementos que cualquier amante del terror busca en el género: desapariciones misteriosas, muertos que regresan, voces extrañas, entes sobrenaturales. Eventos todos que se desarrollan en un tranquilo barrio de Buenos Aires, al cual acuden un policía, un investigador y personal especializado en eventos paranormales, con el fin de esclarecer el misterio. El largometraje tuvo muy buena recepción por parte del público y recibió algunos premios (“Mejor actor” y “Mejor película” en el Buenos Aires Rojo Sangre “Mejor película” en Festival Montevideo Fantástico), pero fundamentalmente preparó el terreno para lo que estaba por venir: “Cuando acecha la maldad” (2023), “una bomba mundial” según las propias palabras de su director, que nunca hubiese visto la luz si no fuese por su antecesora. El film transcurre en un pueblo rural y remoto, donde dos hermanos descubren la presencia de un “embichado”, un “encarnado”, un hombre infectado por el demonio. Ambos deben deshacerse de este vecino antes de que todo el pueblo caiga en desgracia, pero el mismísimo caos se desata. Nuevamente, Rugna nos bombardea con monstruos, sangre, vísceras, y agrega superstición, leyenda, nigromancia. La película recibió numerosos premios, entre ellos el de “Mejor película” en el Festival de Sitges, el evento cinematográfico más importante de cine de terror y fantástico. De esta forma, se convirtió en la primera película latinoamericana en recibir este reconocimiento.
Primero con “Aterrados”, luego con “Cuando acecha la maldad”, Rugna demuestra que en Argentina se puede hacer cine de terror: bien hecho, que asuste, que funcione. El director reivindica el género de horror en el país, y abre una ventana para atraer a ese público un tanto reticente que no suele mirarlo.
- Veo super bien el cine de terror argentino. Tuve la suerte de meter dos películas al hilo que han puesto al cine de terror de nuestro país en una consideración muy importante afuera. No solo fue el éxito de estas dos, hace un tiempito que muchas películas de terror argentinas se van metiendo en todos los festivales del mundo. Y para los que se dedican al cine, en Argentina hay una meca del cine de terror, no solo por la calidad, sino por la cantidad también. Por supuesto que ahora, con este gobierno, estamos pasando por una merma considerable de todos los géneros, todo lo que se fue logrando se está desvaneciendo. Siempre se consideró al cine de nuestro país como uno de los mejores del mundo, y ahora puntalmente el de terror está superbién visto. Esperemos que las cosas cambien para que esto siga, y no perdamos ese rótulo.

Fuente: Fotograma “Cuando acecha la maldad”, 2023
La mayor parte de la película “Aterrados” se rodó en Ciudad Jardín Lomas del Palomar, partido de Tres de Febrero. Varias escenas de “Cuando acecha la maldad”, se rodaron en Ciudad Evita (La Matanza) y Llavallol (Lomas de Zamora). Terror argentino, terror conurbano. Un terror cotidiano, palpable, tangible, que va desde lo paranormal en el interior de cualquier vivienda, a una leyenda popular que cobra vida en un campo rural: nuestras peores pesadillas se materializan.
- Soy bastante realista con los miedos. Miedo a la muerte, a lo desconocido, a sufrir, al dolor, a las enfermedades. Todos los tenemos. Y eso creo que es lo que a mí más cagazo me da. Lo que busqué en estas películas es lo terrenal. Creo que parte de mi estilo es encontrarle un realismo, una verosimilitud a las situaciones; a no forzarlas, a que funcionen de forma orgánica. Pero sobre todo que haya un guion, una historia. Lo que yo intento o busco es que no sientas que estás viendo una película, sino que estas inmerso en la historia. Y siempre desde un buen argumento, una buena historia, unos buenos diálogos, que creo es lo más importante que tiene que tener una película, sea del género que sea.

Fuente: Fotograma “Cuando acecha la maldad”, 2023
Miedo, buenos diálogos, buen argumento, buena historia: elementos todos con los que Rugna nos deleita en sus películas, elementos que el propio director encontró en “Martes 13: parte 3” (1980) y “El exorcista” (1976), dos de sus films predilectos; elementos que volvió a hallar en producciones más contemporáneas como “Bring Her Back” (2025) y Weapons (2025), y también en una que recuerda fue la última con la que sintió mucho miedo: la coreana “Ju-on” (2000). Y como extra, recomienda ampliamente “Gokseong” (2016), de la misma nacionalidad.
Pero lo de Rugna no es solo lo audiovisual. Si bien está resonando una posible secuela de “Cuando acecha la maldad”, este año se publicó el libro de “Aterrados”, basado en la película homónima, suceso que se suma a un productivo 2025. Ante esto, resulta imposible no preguntarse: ¿Qué más se viene? ¿Qué podemos esperar?
- De lo que viene no tengo idea. Casi todos los días me despierto haciéndome esa misma pregunta. Tengo un montón de proyectos, sigo sumando, pero la dinámica del cine es muy compleja a veces para poder entenderla, porque siempre parece que estás por filmar y hay algo que hace que se atrase o cancele. Por lo general, ya no digo más qué estoy haciendo; no por cábala, sino porque aprendí que las películas todo el tiempo se caen, y es un bajón después estar explicándole a todo el mundo qué sucede. Pero sí puedo decir que hay tres películas para el año que viene, tres o cuatro. Obviamente que no voy a poder hacer las cuatro, haré una, si tengo suerte. Son películas de terror, y hay una comedia negra dando vueltas también. Esperemos que pronto tenga alguna fecha para decir: “Bueno, voy a hacer esta película”. Y enfocarme en esa. Pero igual, estoy enfocado en un millón de cosas.
Sea un millón de cosas, o una o dos, el público, y sobre todo los amantes del terror, estarán expectantes, a la espera del próximo paso, el próximo miedo, de quien creció jugando a hacer cine en las calles de Haedo.
Paola Rinetti