La exploración petrolera offshore frente a las costas de Necochea y Mar del Plata podría enfrentar un freno. Según adelantó el presidente del Clúster de Energía de Mar del Plata, Marcelo Guiscardo, los estudios sísmicos realizados por la empresa Shell en los bloques CAN 107 y CAN 109, ubicados en la Cuenca Argentina Norte, no habrían arrojado los resultados esperados.
Aunque aún se aguarda un comunicado oficial de la compañía, el referente del sector energético indicó que, por el momento, no se registraron avances hacia una nueva etapa de exploración. En paralelo, la industria comienza a poner su atención en futuros proyectos en el offshore de Uruguay.
Los bloques CAN 107 y CAN 109 se encuentran a aproximadamente 190 kilómetros de la costa bonaerense, en una extensa área marítima que combina zonas de aguas someras y profundas, con profundidades que van desde 200 hasta 2.500 metros.
En conjunto, ambos sectores abarcan una superficie superior a 16.000 kilómetros cuadrados:
CAN 107: 8.341 km²
CAN 109: 7.860 km²
La exploración estuvo encabezada por Shell, que posee el 60 % de participación en las áreas, mientras que Qatar Petroleum controla el 40 % restante. Para el desarrollo de esta fase exploratoria, las compañías realizaron una inversión estimada en 90 millones de dólares.
La primera etapa de exploración offshore concluyó en abril del año pasado, momento en que comenzó el análisis de los datos sísmicos obtenidos en el lecho marino.
Uno de los indicadores que genera incertidumbre en el sector es que, hasta el momento, Shell no solicitó autorización para perforar un pozo exploratorio, paso considerado clave para confirmar la eventual presencia de hidrocarburos.
De acuerdo con Guiscardo, la ausencia de esta solicitud podría estar vinculada a los resultados obtenidos durante los estudios preliminares.
“Shell y Qatar Petroleum hicieron un estudio muy intenso. Pero, si bien no he visto ningún anuncio oficial, decidieron no pedir la extensión al segundo período exploratorio, que requiere la perforación de un pozo”, explicó el empresario en declaraciones a LU6.
Según detalló, cuando una compañía decide no avanzar hacia esa instancia suele ser porque la información geológica no muestra un potencial suficiente para un desarrollo productivo.
“Generalmente eso ocurre porque no ven suficiente potencial o porque las áreas analizadas no cumplen con los requisitos necesarios para un proyecto comercial”, agregó.
La situación se suma a otro antecedente reciente en la exploración offshore argentina. En 2024, la empresa Equinor llevó adelante la perforación del pozo exploratorio Argerich x-1, ubicado en el bloque CAN 100, a unos 300 kilómetros de Mar del Plata.
Sin embargo, el resultado fue negativo: el pozo fue clasificado como “seco”, ya que no presentó indicios claros de hidrocarburos.
Ese resultado generó expectativas moderadas en la industria energética respecto al potencial inmediato del offshore en la Cuenca Argentina Norte.
Mientras se aguardan definiciones sobre los bloques argentinos, el sector petrolero comienza a observar con interés lo que suceda en el mar uruguayo, donde se proyectan nuevas campañas de exploración sísmica.
Según explicó Guiscardo, la empresa Chevron tiene previsto avanzar con estudios en distintas áreas del offshore de Uruguay, lo que podría aportar información relevante para toda la región.
“Se están proyectando trabajos en varias de las áreas del offshore uruguayo. Si encuentran petróleo allí, eso indicaría que también podría haber de este lado y podría reactivarse el interés por explorar en Argentina”, señaló.
La búsqueda de petróleo en el mar es una actividad que implica altos niveles de inversión y un elevado riesgo geológico, ya que la probabilidad de encontrar hidrocarburos en cada perforación suele ser baja.
De acuerdo con estimaciones del sector, las posibilidades de hallar petróleo en este tipo de proyectos rondan el 7 %.
“Estas cosas son así: podés no encontrar nada o descubrir un yacimiento enorme. Hasta que no perforás, no lo sabés”, graficó Guiscardo.
Incluso, explicó que para descartar definitivamente la presencia de hidrocarburos en una zona determinada sería necesario perforar decenas de pozos exploratorios.
“Para poder decir realmente que no hay petróleo, necesitarías hacer alrededor de 100 pozos”, concluyó.
Pese a la falta de resultados concluyentes hasta el momento, la exploración offshore en el Atlántico argentino continúa siendo observada por la industria energética y el Gobierno nacional como una apuesta estratégica de largo plazo.
La posibilidad de encontrar reservas significativas de petróleo o gas podría transformar el panorama energético del país, aunque los tiempos y resultados de este tipo de exploraciones suelen ser largos e inciertos.
Por ahora, el futuro de los bloques CAN 107 y CAN 109 permanece en pausa, mientras el sector aguarda definiciones oficiales de las empresas involucradas y sigue de cerca los avances que puedan producirse en las aguas del vecino Uruguay.