En una nueva jornada de ajustes para la economía doméstica, las principales compañías petroleras que abastecen el mercado argentino aplicaron incrementos de entre el 6% y el 8% en el precio de sus combustibles. La medida, que entró en vigencia esta semana, afecta a diversos productos y varía según la zona geográfica y la bandera de la estación de servicio.
La razón fundamental detrás de esta suba se encuentra en el mercado global. El precio internacional del petróleo ha mostrado una tendencia al alza que impacta directamente en los costos locales. Específicamente, el barril de crudo Brent, que recientemente había rozado los USD 120,se estabilizó en torno a los USD 90, un valor que las empresas siguen de cerca para determinar sus precios de venta al público en el corto plazo.
Bajo el actual esquema de valores liberados, la nafta premium ha alcanzado un promedio de US$1,32 por litro. Este dato es relevante para los analistas, ya que sitúa el precio por encima de la histórica referencia de un dólar por litro que solía actuar como parámetro en el sector. Al no existir una regulación centralizada, la competencia y la logística regional juegan un papel determinante en lo que el usuario final termina pagando en el surtidor.
El mapa de precios promedio en las estaciones de servicio tras el aumento muestra variaciones significativas entre las marcas:
Este nuevo incremento profundiza la presión sobre los costos de transporte, mientras los consumidores enfrentan una dispersión de precios marcada por los vaivenes de la cotización internacional del crudo