La paritaria nacional docente se encuentra en un punto crítico tras el fracaso de la reciente reunión entre el Gobierno y los representantes gremiales del sector educativo. El Ejecutivo propuso en el encuentro elevar el salario mínimo de 500.000 a 650.000 pesos, una cifra que fue rechazada de manera unánime por todas las organizaciones sindicales al ser considerada "insuficiente" y "alejada de la realidad económica" que atraviesan los trabajadores.
Sergio Romero, líder de la Unión Docentes Argentinos (UDA), fue contundente al afirmar que no aceptarán remuneraciones por debajo de la línea de pobreza, la cual estimó en aproximadamente 1.300.000 pesos. Según Romero, la oferta oficial de 650.000 pesos es un monto que incluso ya ha sido superado por los pagos mínimos que se abonan en casi todas las provincias del país. El dirigente calificó el salario de referencia actual, homologado en 500.000 pesos, como un "salario de indigencia".
La situación salarial está impactando drásticamente en la calidad de vida de los educadores. Se ha denunciado que muchos docentes y sus familias deben recurrir a comedores escolares y de barrio para alimentarse, una realidad que se agrava en provincias como Misiones, Chaco y Corrientes. Además, se reportan casos de trabajadores que no pueden cubrir servicios indispensables como luz y agua, sufren problemas de vivienda o están siendo desalojados por falta de pago de alquileres. Este contexto ha derivado en un marcado deterioro de la salud física y mental de quienes están frente al aula.
Por su parte, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) amplió el reclamo exigiendo la restitución del FONID, el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo y el incremento de partidas para comedores e infraestructura. Desde el gremio calificaron de "inadmisible" que la paritaria haya estado prácticamente paralizada durante casi un año en un marco de desfinanciamiento de la educación pública.
El conflicto también afecta la escolaridad de los alumnos. La crisis económica ha provocado una caída en la matrícula y un aumento del ausentismo, ya que muchas familias no pueden costear elementos indispensables como guardapolvos o tecnología para sus hijos.
La negociación, encabezada por el secretario de Educación, Carlos Torrendell, pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo jueves. Si no se alcanza un acuerdo satisfactorio en dicha instancia, los sindicatos han ratificado que definirán medidas de fuerza que afectarán el dictado de clases en todo el territorio nacional.