Está visto que los cuadros políticos libertarios en Necochea están hechos de plena improvisación, a fuerza de voluntarismo sin formación ni experiencia y con más coraje que ideas, un cóctel inverosímil que convierte a la banda libertaria local en una suerte de "pandilla" que anda por Necochea buscando problemas y "metiendo fichas" con sus provocaciones.
La lógica detrás de buscar reacciones en la comunidad a través de la difusión de consignas sesgadas en redes sociales recorta convenientemente un discurso algo vacío de ideas, enfocado en obtener la atención del público con consignas publicitarias, aunque sin apoyo concreto en los hechos reales. En esa disonancia, con tanta publicidad reaccionaria y pocos éxitos para mostrar, la cosa de a poco empieza a verse como una estafa donde la desinformación es el eje central que permite segmentar y redireccionar las audiencias para difundir bolos muchas veces falaces o malintencionados.
Ha sido el caso de esta mañana, cuando la militancia digital de los libertarios difundió un video en el que mostraba cómo militantes libertarios se vieron obligados a retirar sus banderas que ocupaban la mitad del palco durante la primera sesión ordinaria del HCD cuando llegaron trabajadores de ATE reclamando contra la reforma laboral.
Un total de tres militantes libertarios (un concejal y dos empleados del bloque) colgaron banderas ocupando prácticamente la mitad del palco de la sala de sesiones con una bandera en alusión al armador político libertario en Buenos Aires, Sebastian Pareja, mientras que en la otra mitad estaban algunos militantes del intendente con la bandera de Nueva Necochea. Al llegar al lugar los trabajadores de ATE, que se convocaron en la sesión del HCD para protestar contra la reforma laboral, encontraron el palco semivacío y se instalaron colgando sus propias banderas sobre las libertarias y en vistas de que no había nadie más que ellos.
Obviamente, el HCD no tiene lugares reservados para ocupar espacios de visibilidad con banderas, por lo que con su mera presencia los trabajadores de ATE obligaron al concejal mileísta Joel Acien a subir y retirar personalmente las banderas, que literalmente no estaban representando a nadie porque no había militancia libertaria más que los dos empleados del bloque de LLA.
Luego del episodio, La Libertad Avanza difundió esta mañana un video con la victimización a flor de piel, acumulando hasta el momento menos likes que personas etiquetadas en la publicación, pero ejecutando una vez más un relato que sesga la realidad para presentar de manera reaccionaria cosas que no pasaron.
Al respecto, la reflexión llega desde el portal DataEne, que observa cómo el discurso de La Libertad Avanza en redes sociales está muy lejos de las acciones que realmente puede sostener en la calle, lo que en definitiva alimenta la sensación de "estafa" y falta de transparencia de los libertarios que empieza a notarse a fuerza de improvisaciones y errores no forzados:
La primera sesión ordinaria del Concejo Deliberante dejó una postal que sintetiza un clima político extendido: la brecha entre la beligerancia que algunos sectores despliegan en la virtualidad y su comportamiento cuando el debate se da cara a cara, con ciudadanía presente y responsabilidades concretas. En redes sociales, donde la impunidad discursiva suele amplificar los extremos, proliferan mensajes que tensan el clima público. Pero en el recinto, donde las palabras tienen consecuencias y las miradas son directas, la dinámica cambia.
El día previo, en la reunión de comisión, los concejales de La Libertad Avanza habían insistido en que el tema de la memoria debía tratarse en la sesión. Sin embargo, cuando advirtieron que organismos de derechos humanos, sindicatos y militantes se movilizaban para acompañar la discusión, la estrategia se replegó: buscaron acelerar el tratamiento, evitar la exposición pública y reducir cualquier intercambio. Esa contradicción quedó expuesta desde el inicio.
La disputa por las banderas en la barra fue el primer indicio del clima tenso. Integrantes de ATE colgaron su bandera en el sector donde habitualmente se ubican las organizaciones sindicales, lo que generó la reacción inmediata de militantes de La Libertad Avanza, que intentaron reubicar su propia insignia para que quedara por encima de las demás, incluida la que recordaba a los 30.000 desaparecidos. Esa maniobra desató discusiones, gritos y cánticos del colectivo de la memoria preguntando “dónde están los desaparecidos”. Ante el desorden, el presidente del cuerpo, Marcelo Schwarz, debió llamar a un cuarto intermedio.
Ese cuarto intermedio no trajo calma. Hubo nuevos cruces entre militantes y concejales, y en ese contexto el edil Caballero intentó exponer su postura ante los presentes. Pero ante las respuestas y cuestionamientos que recibió, se retiró rápidamente hacia su oficina, evitando continuar el intercambio. La escena reforzó la sensación de que la firmeza que algunos exhiben en la virtualidad no siempre se sostiene en la política real.
Tras el episodio, ATE difundió un comunicado en el que rechazó “las versiones malintencionadas que intentan tergiversar lo ocurrido”, aclaró que su presencia buscaba “visibilizar la defensa de los derechos humanos y de los trabajadores” y sostuvo que la colocación de su bandera fue “una legítima expresión sindical, sin ánimo de provocación”. También cuestionó que el bloque libertario “haya utilizado este hecho para generar un conflicto innecesario”, reafirmando su compromiso con la democracia, la memoria y la participación sindical.
Una vez retomada la sesión, los libertarios trasladaron su bandera al otro extremo de la sala y el cuerpo avanzó con el temario. En lo legislativo, uno de los puntos centrales fue el rechazo mayoritario a la ley nacional de Modernización Laboral. El clima ya venía caldeado y terminó de encenderse cuando el concejal libertario Eduardo Caballero intentó presentar un beneplácito a la reforma frente a una sala repleta de trabajadores estatales y militantes de derechos humanos. Mientras sus colaboradores intentaban colgar una bandera de Milei en el palco, Caballero comenzó a argumentar que la reforma “apunta a crear trabajo genuino”, pero la frase provocó carcajadas inmediatas entre los presentes, que lo interrumpieron con risas, murmullos y alguna increpación. El propio Caballero pidió asistencia al presidente del cuerpo para poder continuar, en una escena que dejó en evidencia la distancia entre el discurso ensayado para redes y la reacción que genera en la realidad concreta.
Finalmente, la reforma fue rechazada por mayoría: votaron en contra Fuerza Patria, la UCR, Nueva Necochea y Betiana Pustilnick (ACT), quien además marcó diferencias con su compañero de bancada Juan Pablo De la Hera —que se abstuvo— y afirmó: “esta banca no es para tibios ni para pechos fríos; yo necesito tomar partido”. A favor se expresaron La Libertad Avanza y el PRO.
El otro eje fue la conmemoración de los 50 años del último golpe cívico-militar. La mayoría aprobó que la documentación municipal de 2026 lleve la leyenda: “2026 – Año de los Derechos Humanos por la Memoria, Verdad y Justicia. 50 años de la última dictadura cívico-militar”. La Libertad Avanza y el PRO impulsaron sin éxito una frase alternativa vinculada a la llamada “memoria completa”, cuestionada por organismos de derechos humanos por relativizar el terrorismo de Estado.
El debate fue casi inexistente. Tras la presentación del tema por parte de Rodrigo Tabarez, el concejal Julián Kristiansen pidió una moción de votación inmediata que fue aprobada, dejando sin exposición a quienes querían plantear alternativas. El contraste con la insistencia mostrada en comisión fue evidente.
La sesión dejó una conclusión clara: la política real no se juega en la comodidad de la virtualidad ni en la lógica de los discursos agresivos que circulan en redes, sino en el recinto, frente a la ciudadanía y con responsabilidades concretas. Y en ese terreno, las consignas que buscan diluir el sentido de la memoria chocan con una sociedad que, a 50 años del golpe, sigue defendiendo Memoria, Verdad y Justicia como pilares democráticos irrenunciables.