El consumo de indumentaria en la Argentina no repunta, registrando una caída del 8,4% en las ventas durante el primer bimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior. Este preocupante dato consolida una tendencia negativa que ya se extiende por dos años consecutivos, habiéndose registrado retrocesos en 12 de los últimos 13 bimestres analizados. Según la Cámara de la Indumentaria (CIAI), el 63% de las empresas vio disminuir sus ventas en el inicio del año.
La falta de demanda es el problema central: ocho de cada diez empresas la señalan como su mayor obstáculo para la actividad. Ante la debilidad del consumo, la mitad de las firmas no pudo trasladar los aumentos de sus costos a los precios finales, y un 43% apenas logró trasladar menos de la mitad. Esta imposibilidad de ajuste, sumada a la caída de ventas, provocó que el 50% de las empresas reporte niveles de stock excesivos, los más altos registrados en un año y medio.
El impacto social y estructural de esta crisis es profundo. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la cadena de valor textil e indumentaria perdió 28.924 empleos registrados, lo que representa una contracción del 13%. El ajuste laboral se intensificó recientemente, con despidos que alcanzaron al 21% de las empresas, siete puntos por encima del bimestre previo. Asimismo, el cierre de unidades productivas es drástico: en solo dos años han desaparecido 2.944 firmas en toda la cadena.
Financieramente, el 80% de las compañías manifiesta dificultades en su cadena de pagos. Hacia adelante, el optimismo es escaso, ya que solo el 16% de los empresarios proyecta una mejora en los niveles de actividad para los meses venideros.