La actividad económica en Argentina registró en febrero de 2026 una caída interanual del 2,9%, el peor dato en un año y medio, y volvió a encender alarmas sobre la consistencia del rumbo económico impulsado por el presidente Javier Milei.
El retroceso se da en un contexto donde el oficialismo venía destacando señales de recuperación. Sin embargo, los números más recientes reflejan un escenario más frágil, con dificultades para sostener el crecimiento y con sectores clave aún en crisis.
De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, la economía también cayó 0,5% respecto de enero en términos desestacionalizados. En el acumulado del primer bimestre, la contracción alcanza el 1,9%.
El dato genera un fuerte contraste con enero, cuando el EMAE del INDEC había mostrado una suba interanual del 1,9%, interpretada por el Gobierno como una señal de recuperación. La caída de febrero pone en duda esa lectura y deja en evidencia la inestabilidad del proceso económico.
El retroceso impacta directamente en uno de los principales objetivos del Ejecutivo: alcanzar un crecimiento del 5% del PBI en 2026.
Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había afirmado que la actividad económica se encontraba en niveles “históricos”. Sin embargo, los nuevos datos debilitan ese discurso y abren interrogantes sobre la viabilidad de las metas oficiales.
El informe muestra que los sectores más vinculados al mercado interno siguen siendo los más afectados por la política económica:
Estos indicadores reflejan el impacto del ajuste sobre la actividad cotidiana y el entramado productivo.

En contrapartida, los sectores exportadores muestran un mejor desempeño:
El patrón evidencia una economía cada vez más dependiente de los sectores vinculados a exportaciones.
Otros rubros mostraron variaciones moderadas:
El panorama confirma una dinámica desigual, donde los sectores ligados al consumo interno siguen rezagados frente a los que generan divisas.
El desempeño de febrero deja un punto de partida más débil para el resto del año y expone las dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
Según el análisis privado, el futuro de la actividad dependerá en gran medida de la evolución de los ingresos y el consumo, variables que aún no muestran señales claras de mejora.
Para la gestión de Javier Milei, el desafío será revertir la caída en sectores clave como la industria y el comercio, sin perder el impulso en energía y agro.
Con una economía que muestra signos de recuperación parcial pero desigual, el interrogante central sigue abierto: ¿puede el modelo económico actual sostener el crecimiento sin reactivar el mercado interno?