La industria pesquera argentina atraviesa un momento crítico. La Unión de Intereses Pesqueros Argentinos (UDIPA) alertó que el sector fresquero enfrenta una situación límite, impulsada por el fuerte incremento de costos, la presión fiscal y la falta de diálogo con las autoridades.
A través de un comunicado, UDIPA advirtió que la actividad se encuentra “al borde de la parálisis”, en un escenario que no solo complica el presente, sino que también pone en riesgo el futuro de la industria.
Según señalaron, en los últimos días se profundizaron señales negativas dentro de un esquema productivo que ya arrastraba problemas estructurales. “La industria pesquera muestra indicadores que comprometen su sostenibilidad”, indicaron desde la entidad.
Uno de los puntos centrales del reclamo apunta contra las estadísticas oficiales. Desde UDIPA pusieron en duda los datos difundidos por el INDEC que ubican a la pesca como uno de los sectores de mayor crecimiento económico.
En ese sentido, explicaron que estas mediciones se basan exclusivamente en el volumen de capturas, sin contemplar variables clave como la rentabilidad, los costos operativos o el valor agregado generado por la actividad.
“La realidad del sector no se refleja en esos números”, remarcaron, al tiempo que insistieron en que la dinámica de la pesca es heterogénea y afecta de manera desigual a los distintos actores de la cadena.
El principal factor que tensiona al sector es el incremento sostenido de los costos. De acuerdo con el relevamiento de UDIPA:
Estos aumentos, señalaron, no logran ser trasladados a precios ni compensados por mayores ingresos, lo que genera una pérdida de rentabilidad que impacta especialmente en las pequeñas y medianas empresas.
El escenario es particularmente delicado para la flota menor, uno de los pilares del empleo en el sector. Según advirtieron, este segmento enfrenta una caída aproximada del 40% en las capturas, lo que pone en duda la continuidad de muchas embarcaciones.
“Hoy la flota menor se debate entre seguir operando o paralizar su actividad”, alertaron.
Detrás de esta crisis, subrayaron, hay un fuerte impacto social: cientos de familias dependen directamente de la pesca, incluyendo tripulantes, trabajadores de plantas procesadoras, logística e industria naval.
Desde UDIPA también cuestionaron el esquema impositivo vigente, al considerar que agrava la situación del sector. En particular, criticaron la continuidad de tributos como Ingresos Brutos y la incorporación de tasas municipales sobre el gasoil, que encarecen aún más la operatoria.
A nivel nacional, señalaron demoras en la devolución de créditos por exportaciones, lo que —según indicaron— representa montos millonarios retenidos desde hace más de un año.
En este contexto, la entidad advirtió que se vuelve cada vez más difícil sostener la competitividad frente a otros mercados internacionales.
La combinación de altos costos, presión tributaria y falta de previsibilidad impacta directamente en la posibilidad de inversión, frenando proyectos de desarrollo dentro del sector pesquero.
Finalmente, UDIPA hizo un llamado a las autoridades para retomar el diálogo y generar condiciones que permitan sostener la actividad.
“El sector PyME tiene capacidad, proyectos y conocimiento. Pero necesita reglas claras y un diálogo genuino”, concluyeron.