En Necochea la gestión de Arturo Rojas en la intendencia literalmente hace agua por todos lados y en las redes sociales se siente cada vez más el creciente malestar que genera la inacción de la Comuna en múltiples áreas que van desde el mantenimiento de la infraestructura básica a la prestación de servicios como la limpieza de calles y recolección de residuos.
Sucede que ante el anegamiento de calles por toda la ciudad, principalmente en virtud de varios taponamientos de desagües pluviales por falta de mantenimiento en la red, la Comuna repitió el patrón ante cada reclamo: la culpa es de vecinos sucios, de lluvias imponderables y del gobierno de Javier Milei, que paró obras que en realidad la gestión jamás presentó o comunicó al público.
Para dar las excusas, la gestión puso al funcionario más militante que tiene, Adrián Furno, que ensayó explicaciones que no dejaron conforme a nadie. Actualmente en redes sociales hay fuertes reclamos en vistas de que el municipio ha ido imponiendo fuertes aumentos de tasas a lo largo de los últimos 5 años sin verse reflejado en el mantenimiento mínimo de la ciudad. Las lluvias dejaron al descubierto que no hay un mantenimiento mínimo de la infraestructura y la gente lo nota.
“En líneas generales, el sistema funcionó bien, aunque no está diseñado para eventos extraordinarios de esta magnitud”, dijo Furno exagerando el relato oficial. Aunque dijo que se registró una lluvia de 100 mm en 50 minutos, las mediciones indicaron que los 100 mm que menciona cayeron en dos tandas distanciadas por casi 12 horas entre ellas (al mediodía del martes cayeron 24 mm y en toda la tarde/noche de ese día sumaron el resto, con 40 mm especialmente repentinos a la medianoche). Luego el miércoles, cuando por la mañana se produjo otro chaparrón, la Avenida 2 quedó completamente anegada, con obstrucción visible de los desagües y colapso de distintas estructuras por el anegamiento.
La excusa del funcioinario intentó convertir la desidia de años sin mantenimiento real en una catástrofe que no se podía evitar. “Prácticamente no hay ciudades preparadas para absorber ese volumen de agua en tan poco tiempo”, mintó Furno. En los últimos meses lluvias similares no causaron semejantes anegamientos, lo que da la pauta que el colapso estuvo vinculado a la falta de limpieza de pluviales después del verano y con la caída de hojas del otoño que el municipio no barre de las calles.
Desde luego, para deslindar las responsabilidades del caso, el funcionario acusó directamente al gobierno de Javier Milei por la situación, haciendo mención a supuestas obras pendientes que nunca fueron siquiera informadas o comentadas en el pasado por la gestión (raro para una gestión municipal que ha propagandizado hasta lka instalación de carteles de tránsito)
Por último, informó que existen proyectos de obras pluviales que requieren financiamiento externo para su ejecución, dado el alto costo que implican, aunque en el municipio llevan tres años esperando sin hacer mucho más que eso.
“Varios de esos proyectos han avanzado hasta la fase 5, que es la etapa de financiación, es decir estaban en el ENOHSA que lamentablemente dejó de funcionar y hace tres años que no tenemos noticias, ya que el gobierno nacional decidió obra pública cero. Estamos hablando de obras muy costosas, casi 100 millones de pesos por cuadra para poder hacer pluviales, y esto perjudica a todos los municipios porque son montos altos que no están contemplados en los presupuestos municipales, y necesitamos la ayuda financiera del Estado nacional para obas de esta envergadura”, aclaró el funcionario.
La batería de excusas sirve al municipio para salir del paso como suele hacerlo, lanzando acusaciones a otros sectores, deslindando su propia responsabilidad y señalando cuestiones imponderables con un mecanismo que en definitiva no ofrece mayores respuestas a los vecinos y solo busca mitigar la pésima imagen que la gestión viene ganando a fuerza de desidia e inoperancia manifiesta. La acumulación de agua en el sector costero de la ciudad provocó además el derrumbe de un sector de la Rambla municipal y puso en riesgo el letrero de Necochea que la Comuna instaló sobre una duna frontal a pesar de las recomendaciones de los expertos de que no lo hiciera.
Con su propaganda, el municipio activó sus mecanismos de defensa que no ofrecen ni respuestas ni soluciones, pero tratan de mantener una impostura que resguarde su imagen para no pagar el costo político que provoca su desidia. Acusando al gobierno nacional por supuestas obras que no se hicieron, exagerando las precipitaciones para volverlas imponderables y señalando abiertamente que los vecinos son sucios y causan los problemas, la gestión Rojas se hunde en reclamos sin respuesta y se resta a sí mismo con una reacción que poco ayuda a parar el malestar que causa su casi total parálisis actual.