El dato oficial de pobreza del 28,2% para el segundo semestre de 2025 abrió un fuerte debate económico en Argentina. Mientras el Gobierno celebra una baja histórica, economistas advierten inconsistencias entre las estadísticas y la realidad de los ingresos.
La publicación más reciente del INDEC encendió la polémica. Según el organismo, la pobreza cayó al 28,2%, un nivel que no se registraba desde comienzos de 2018.
En el oficialismo, el número fue presentado como una señal contundente de recuperación social bajo la gestión de Javier Milei. Sin embargo, lejos del entusiasmo gubernamental, en ámbitos académicos y centros de estudios económicos predomina el escepticismo.
La principal objeción no apunta solo al resultado, sino a la consistencia de los datos que lo explican.
Un informe reciente del Banco Provincia puso el foco en una anomalía: la creciente distancia entre los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y los registros administrativos reales.
Mientras la EPH —basada en declaraciones de los propios hogares— refleja una mejora en los ingresos, otras fuentes muestran lo contrario:
Este desacople plantea un interrogante clave: ¿la pobreza realmente bajó o se está midiendo de otra manera?
El análisis del mercado laboral revela una de las contradicciones más fuertes.
De acuerdo con el propio Índice de Salarios del INDEC:
Sin embargo, según la medición de pobreza, esos mismos sectores muestran mejoras en sus ingresos reales.
La inconsistencia se vuelve aún más evidente en el caso de los jubilados:
Para los especialistas, este cruce de cifras resulta difícil de sostener desde el punto de vista económico.
El contraste más claro aparece al observar el territorio. En la provincia de Buenos Aires, particularmente en el Gran La Plata, la situación no acompaña la tendencia nacional.
Según relevamientos periodísticos:
Lejos de una mejora, estos números reflejan:
La diferencia con el promedio nacional deja en evidencia que la recuperación no es homogénea y que los grandes centros urbanos siguen bajo tensión social.
Una de las hipótesis más firmes apunta a modificaciones en la medición.
A fines de 2023, el INDEC incorporó cambios en la EPH para relevar con mayor precisión los ingresos no laborales, como:
Estos programas sociales, que tuvieron aumentos nominales, ahora impactan con mayor peso en la medición.
El efecto podría ser determinante:
hogares que siguen con dificultades económicas podrían superar la línea de pobreza en términos estadísticos, sin una mejora real en su calidad de vida.
El comportamiento de la economía en su conjunto suma otra señal de alerta.
El Producto Bruto Interno (PBI) per cápita de 2025 se ubica:
Esto plantea una contradicción estructural:
Es difícil sostener que un país con menor producción por habitante y salarios más bajos tenga también menos pobreza.