Después de una extensa sesión que se prolongó durante casi 11 horas, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó en la madrugada la reforma de la Ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares.
El proyecto, impulsado por el oficialismo de La Libertad Avanza con el respaldo de bloques aliados y gobernadores de provincias mineras, introduce cambios clave en la normativa vigente y abre la puerta a nuevas explotaciones de recursos naturales.
La votación final reflejó una fuerte polarización política:
El eje central de la reforma apunta a modificar el criterio de protección ambiental.
Hasta ahora, la legislación consideraba a todos los glaciares y áreas periglaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos. Con el nuevo texto, la protección quedará limitada únicamente a aquellos que demuestren un “aporte hídrico relevante y comprobable”.
Este cambio implica que numerosas formaciones de hielo de menor tamaño podrían quedar fuera del resguardo legal, habilitando así el avance de proyectos mineros en esas zonas.
Desde la oposición y sectores ambientalistas advierten que esto debilita la normativa vigente y pone en riesgo:
Durante el debate, legisladores opositores denunciaron una fuerte presión de empresas del sector minero para avanzar con la reforma.
Organizaciones ambientalistas también rechazaron el proyecto y convocaron a una movilización bajo la consigna “La Ley de Glaciares no se toca”, que se desarrolló frente al Congreso en paralelo a la sesión.
El operativo de seguridad desplegado derivó en incidentes con manifestantes, lo que elevó aún más la tensión política en una jornada ya cargada.
La sesión no solo estuvo marcada por el debate ambiental. La oposición aprovechó el escenario para presionar al Gobierno con otros temas sensibles.
Entre ellos:
Además, se mencionó la posibilidad de avanzar en una moción de censura contra el jefe de Gabinete, lo que dejó en evidencia el clima de confrontación política.
El quórum se alcanzó con el respaldo de:
También acompañaron legisladores de espacios federales, clave para garantizar el tratamiento del proyecto.
En medio de la votación, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se hizo presente en el Congreso para seguir de cerca la definición.
El tratamiento legislativo expuso posturas profundamente opuestas.
Desde el oficialismo, el diputado José Paluc defendió el proceso y calificó como “histórica” la audiencia pública previa, aunque evitó profundizar en los detalles técnicos del proyecto.
Desde Unión por la Patria, la diputada Sabrina Selva cuestionó con dureza la iniciativa:
También advirtió sobre el riesgo de trasladar decisiones técnicas a criterios políticos, en detrimento del ámbito científico.
Desde el Frente de Izquierda, Myriam Bregman aseguró que la reforma apunta a un “saqueo rápido” de los recursos naturales y cuestionó el rol del Gobierno nacional.
En la misma línea, el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, defendió la ley original al señalar que permitió compatibilizar desarrollo productivo con protección ambiental.
Por su parte:
Aunque la reforma ya cuenta con media sanción, el debate por la Ley de Glaciares promete continuar tanto en el ámbito legislativo como en la sociedad.
El eje de la discusión seguirá girando en torno a una pregunta clave:
cómo equilibrar el desarrollo económico con la protección de los recursos naturales estratégicos en la Argentina.