Pasaron cuatro meses desde que Mariano Carrillo asumió la presidencia interina del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén aunque la cantidad de anuncios y gestiones conseguidas en ese breve período hacen pensar que fueron 4 años.
Sucede que la gestión del funcionario al frente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén se inició en un contexto de transición institucional que exigía garantizar continuidad operativa y estabilidad en la toma de decisiones, algo que además debía evitar impactos en la actividad portuaria. En este marco, una de las primeras acciones ejecutivas fue la centralización de funciones clave para asegurar eficiencia en la conducción, una dinámica permitió sostener el ritmo operativo del puerto sin interrupciones, consolidando una gestión orientada a resultados inmediatos.
El enfoque adoptado por Carrillo está apoyado en una lógica pragmática, donde la prioridad está puesta en la producción y en el funcionamiento fluido del sistema portuario. Esta visión se alinea con la necesidad de mantener la competitividad del puerto dentro del esquema agroexportador nacional.
Así, al anuncio en enero de exportaciones récord (más de 9 millones de toneladas en 2025) se sumaron una batería de acciones con el foco puesto en volcar esa eficiencia del puerto sobre la ciudad en la medida de lo posible.
Un centro de información en el ingresod e la Escollera de Necochea, por ejemplo, se ofreció como alternativa turística con enfoque cultural para ampliar la oferta turística de la ciudad en la temporada de verano. El comienzo de los trabajos de reparación de la Almirante Brown proyecta varias etapas para renovar la importante avenida quequenense y principal acceso a la terminal. La asistencia a instituciones, como el caso del techo del CEF de Quequén, apuntala la vocación de políticas sociales que propone el peronismo explícito de Carrillo.
La impronta de esta gestión interina se presentó así activamente como una continuidad de los movimientos impulsados por Jimena López y una adecuación correcta a los lineamientos del gobierno provincial en partes iguales, mostrando a Carrillo consolidado como un fuerte eslabón de la cadena de accines que configuran lo más parecido a una "política de Estado" que conoce el distrito.
Entre las principales tareas ejecutadas en esta etapa inicial, se destaca el fortalecimiento del vínculo con el sector privado. Carrillo impulsó reuniones con la Cámara de Actividades Portuarias, buscando establecer una agenda conjunta orientada a mejorar la eficiencia logística y operativa. Estas instancias de articulación permitieron avanzar en la identificación de oportunidades de mejora en procesos clave, así como también consolidar canales de diálogo que resultan estratégicos para la toma de decisiones dentro del ecosistema portuario.
En paralelo, la gestión ha puesto foco en sostener y potenciar los niveles de actividad del puerto. Durante este período, Puerto Quequén alcanzó cifras récord de operación, superando los 9 millones de toneladas movilizadas, lo que refuerza su posicionamiento como nodo logístico clave.
Otro aspecto relevante ha sido la construcción de consensos entre actores políticos, gremiales y empresariales. El perfil de Carrillo, con origen en el ámbito sindical, facilita la articulación entre intereses diversos, contribuyendo a una gestión más integrada. Asimismo, se observa una orientación clara hacia la optimización de recursos y procesos internos, con el objetivo de mejorar la competitividad del puerto en un contexto de alta exigencia dentro del comercio exterior.
En términos generales, la gestión de Carrillo muestra una fuerte impronta en la continuidad y consolidación de lo existente, más que en la implementación de cambios disruptivos. Esto responde tanto al carácter interino de su mandato como al contexto en el que asumió.
El principal desafío hacia adelante será sostener los niveles de actividad alcanzados y profundizar las mejoras en eficiencia logística. En este sentido, la articulación público-privada continuará siendo un eje central de su estrategia.
La evolución de su gestión estará condicionada por factores políticos e institucionales, así como por su capacidad de mantener el equilibrio entre los distintos actores del sistema portuario. Su desempeño en esta etapa inicial sienta una base muy sólida y aunque aún queda por verse si podrá consolidarse en el cargo a largo plazo, lo cierto es que su desempeño ha causado cierta sorpresa en el ámbito local, dado que recaló en la terminal marítima cuando nadie lo veía venir y ahora su gestión enseña nua impronta muy visible y coherente con el estado actual de las cosas.