A SUS ANCHAS

Teoría: La razón de los accidentes de tránsito en Necochea

Ni los baches ni la mala educación vial de los necochenses es la raíz del problema de tránsito y los contínuos accidentes en nuestra ciudad. El problema, según el autor, reside en una condición especial de las calles, que las distinguen de las del resto de las ciudades.
sábado, 5 de octubre de 2013 · 23:28
NECOCHEA (Especial para Cuatro Vientos) - Si alguna vez te preguntaste cuál es el problema en Necochea que constantemente estamos escuchando hablar de que un choque acá o una moto que se rompió allá o que un atropellado por otro lado... quizá te hayas dado cuenta de algo que más o menos sabemos todos: en Necochea se maneja muy mal.

Mientras algunos eligen pensar que el mal estado de las calles es la principal causa de los accidentes, cosa que no resulta tan rara si tenemos en cuenta que pocas calles de la ciudad pueden transitarse sin riesgo de caer en un pozo o salir despedido de la moto al agarrar desprevenido una loma de burro destruída, otros acusan al viejo adagio de que hay una mala educación vial.

Y quizá las dos sean parte de la respuesta, pero no completan la explicación. Porque accidentes hubo siempre, aún cuando las calles no estaban tan en ruinas, y porque no se admite la posibilidad de que los necochenses manejen endemicamente mal, si no, cada necochense en Buenos Aires o Mar del Plata tendría que estar llenando las secciones policiales de los diarios en más ocasiones de las que se podría hacer cuenta.

De cualquier manera hay un detalle que no se está tomando en serio y que podría horrorizar a cualquier ingeniero vial o especialista en el tema. Las calles de Necochea, en buena parte de su extensión, tienen un ancho que confunde y hace que los conductores tomen decisiones equivocadas.

Eso. El tema es estructural en el trazado de las calles. Por lo menos esa es la teoría conspiracionista absurda que albergan en mesas de bar y en más de un asado algunos conductores preocupados por el tema.

Aparentemente, la idea tiene sus fundamentos y es defendida a rajatabla por más de un indignado, que mientras espera sentado cobrar el seguro que la aseguradora evita pagar, mastica su indignación taciturna pensando en lo anchas que son estas calles agujereadas.

La mayoría de las vías en Necochea tiene una trocha que permite que los autos estacionen en ambas manos y que a la vez entren, en apariencia, otras dos manos que permiten que los vehículos se rebasen unos a otros mientras circulan, aún cuando en realidad no pueden hacerlo. Así es como se arrancan los espejos y los motociclistas se caen de sus motos.

Observando ese detalle con detenimiento, cualquiera puede distinguir que sí, el ancho de la mayoría de las calles permite que haya hasta cuatro autos alineados uno al lado del otro sin tocarse, lo que genera la sensación de que es posible pasar a otro coche cuando venimos circulando... eso si somos Schumacher y tenemos la muñeca tan precisa como el corredor de F1, además de contar con la dirección super alineada y no tener ni una sóla imperfección en la superficie que se recorre, esto es, la calle.

Si no, es lo que pasa: coche a puro choque en casi todas las esquinas. Es probable que no haya una sóla esquina de Necochea virgen de algún accidente de tránsito. 

La amplitud de las calles no sólo genera una sensación de seguridad que libra de cualquier coherencia o responsabilidad a los conductores que fantasean con la libertad de la vía y no dudan en agarrar las curvas abriéndose como si se trataran del mismísimo Johnny de Benedictis en algún curvón del circuito de Balcarce. En ese razonamiento también se encuentra la causa de que no tengan problemas en pasarse de un carril otro sin preocupación alguna, sintiendo esa libre amplitud, obviando la posibilidad de fallar en la maniobra, dado que la percepción es que hay espacio para hacerlo.

El ancho de la calzada es la luz libre para la circulación, o sea la distancia entre los bordes interiores de los cordones laterales, y varía con el volumen de tránsito previsto, según cuenta el arquitecto Aquino Ortiz para ARQHYS.com.

Este ancho debe ser, en general, una función del de la trocha, dependiente del ancho de los vehículos que circulan. Vale la pena destacar que los autos están siendo construídos cada vez de manera mas compacta... no es lo mismo circular en una calle pensada que circularan los antiguos Ford o Torinos que una pensada para un Mini Cooper o un fitito. 

El ancho de la trocha generalmente varía entre 3,00 m y 3,65 m. Anchos menores de 3,00 m dificultan el tránsito; anchos mayores de 3,65 m son inconvenientes, pues algunos conductores tienden a adelantar su vehículo entre otros dos que circulan o entre uno que circula y otro que está estacionado  provocando accidentes. 

Salí a la puerta de tu casa, medí la trocha de tu calle (el espacio por el que circulan los autos entre un auto estacionado en una vereda y el de la vereda opuesta) y fijate si supera los 3,65 metros. Si es así, por la dudas estudiate este manual de educación vial, quizá no te salves del ancho de la calle, pero quizá puedas hacer algo para evitar otra clase de accidentes.
 
(*) Por Ricardo Cono, chamuyero profesional
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