Luego de seis días consecutivos de paro, el transporte público de pasajeros en Necochea y Quequén se reanudó este martes tras el levantamiento de la medida de fuerza por parte de los choferes de las empresas Compañía de Transportes Necochea y Nueva Pompeya. La decisión se tomó después de que las firmas depositaran los salarios adeudados correspondientes al mes de diciembre y completaran el pago del aguinaldo pendiente.
El paro, que se extendió desde el jueves pasado, afectó gravemente la rutina de cientos de trabajadores y turistas que dependen del transporte público para movilizarse por la ciudad. La medida de fuerza surgió ante la falta de pago de los haberes, lo que generó tensiones entre los choferes y las empresas.
A lo largo del conflicto, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) se mantuvo firme en su postura, exigiendo el cumplimiento de las obligaciones salariales. Además, la CGT Regional Necochea expresó su respaldo a los colectiveros, cuestionando duramente la gestión de las empresas del sector y señalando la falta de intervención efectiva por parte de las autoridades municipales para solucionar la crisis.
Durante el conflicto, las empresas atribuyeron la demora en los pagos a problemas en la transferencia del subsidio provincial, fundamental para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones económicas. El cambio reciente en el Ministerio de Transporte de la Provincia habría generado complicaciones en el envío de los fondos, según argumentaron los empresarios.
Con la normalización de los pagos, las unidades de transporte comenzaron a circular nuevamente en la mañana del martes, llevando alivio a los usuarios afectados. Sin embargo, el conflicto dejó en evidencia problemas estructurales del sistema de transporte público local, que aún deben ser abordados para evitar futuras crisis.
El paro generó críticas hacia el Ejecutivo Municipal y el Honorable Concejo Deliberante, acusados de no brindar respuestas concretas para mitigar el impacto del conflicto. Desde la CGT local subrayaron que el transporte público en Necochea se encuentra entre los más costosos del país, pese a las recurrentes dificultades en la prestación del servicio.
Si bien la situación parece haber vuelto a la normalidad, tanto los trabajadores como los usuarios del sistema coinciden en que se deben implementar cambios profundos para garantizar un servicio eficiente y estable. La reciente crisis evidenció la dependencia del sector de los subsidios provinciales y la necesidad de una gestión más eficaz que contemple los intereses de trabajadores, empresarios y ciudadanos.