El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de diciembre alcanzó el 2,7%, dato que trae consigo ajustes en el Monotributo, el Impuesto a las Ganancias y las jubilaciones. Estas modificaciones impactarán en millones de argentinos y buscan reflejar la inflación acumulada en el último semestre.
Para más de 3,5 millones de contribuyentes, el Monotributo verá una actualización del 21,13% en sus parámetros, ajustándose a la inflación registrada entre julio y diciembre de 2024. Este incremento está en línea con lo dispuesto por el artículo 52 de la Ley 27.743, que establece una revisión semestral de los límites de facturación, alquileres devengados y cuotas mensuales.
Con esta actualización, la cuota mensual de la categoría más baja (A) subirá de $26.600 a $32.220. Asimismo, el límite anual de facturación para la categoría más alta (K) ascenderá de $68.000.000 a $82.368.000.
La recategorización, que permitirá a los contribuyentes adecuarse a los nuevos límites, deberá realizarse hasta el 5 de febrero. El pago de la primera cuota mensual de 2025 vencerá el 20 de enero, sin presentar modificaciones adicionales en su calendario.
El Impuesto a las Ganancias también sufrirá cambios de acuerdo a la Ley 27.743, que prevé actualizaciones semestrales en enero y julio. Sin embargo, el decreto 652/2024 dispuso una excepción para este inicio de año, considerando solo la inflación acumulada de septiembre a diciembre de 2024, que alcanzó el 11,78%.
Como resultado de esta medida, el nuevo Mínimo No Imponible (MNI) será de $2.235.000, en comparación con los $2.000.000 actuales. Este ajuste afectará aproximadamente a 700.000 empleados en relación de dependencia y a 100.000 jubilados que ya tributan, con previsiones de que la cifra aumente debido a la aplicación parcial del cálculo.
Desde el Gobierno justificaron esta decisión argumentando que en septiembre ya se había aplicado un ajuste excepcional por la inflación de abril a junio, lo que había quedado pendiente. En ese momento, se incrementó un 8,37% para corregir un ajuste menor, alcanzando finalmente un aumento acumulado del 13,35% que consideró también los meses de junio, julio y agosto.
En el caso de las jubilaciones y pensiones, el dato del índice de precios al consumidor (IPC) de diciembre se traducirá en un incremento del 2,7% que se aplicará en febrero. Este aumento forma parte del mecanismo de actualización establecido por la Ley de Movilidad Jubilatoria, que ajusta los haberes trimestralmente en función de la inflación y la evolución de los salarios.
Pese a este incremento, el bono de hasta $70.000 otorgado a unos 5 millones de jubilados que perciben haberes mínimos no sufrirá modificaciones. Esto implica que, a pesar de la suba, sus ingresos continuarán quedando por debajo de la inflación acumulada desde marzo de 2024, lo que genera preocupación entre los sectores más vulnerables.
Los ajustes anunciados buscan acompasar los ingresos de los contribuyentes y jubilados con el alza del costo de vida. Sin embargo, el impacto real de estas medidas será evaluado en los próximos meses, a medida que se refleje el comportamiento de la economía y la inflación en 2025.
Con la recategorización del Monotributo en marcha y los cambios en Ganancias, la carga impositiva sigue siendo un tema clave en la agenda fiscal. A su vez, los jubilados continúan demandando ajustes que les permitan mantener su poder adquisitivo frente a un contexto inflacionario persistente.