El campo bonaerense atraviesa un momento de creciente tensión con el gobierno de Javier Milei debido a retrasos de hasta 60 días en la devolución del IVA retenido en la comercialización de granos. La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), encabezada por Ignacio Kovarsky, expresó su descontento a través de un contundente comunicado.
En el texto, Carbap denunció que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha retenido de forma injustificada los reembolsos correspondientes a los productores agropecuarios. “Esta inadmisible demora no solo agrava de manera alarmante la ya insostenible carga fiscal y financiera que pesa sobre el sector agropecuario, sino que además genera un clima de incertidumbre que afecta directamente a la viabilidad y operatividad de los productores”, afirmó la entidad.
El reclamo se suma a una crítica más amplia hacia el incumplimiento de las promesas realizadas por la administración libertaria, que había asegurado una reducción de la carga impositiva y la eliminación de las retenciones, medidas largamente esperadas por el sector rural.
A esta problemática impositiva se suma el flagelo de la sequía, que vuelve a generar preocupación en diversas regiones de la provincia de Buenos Aires. En localidades como Trenque Lauquen, las entidades rurales han solicitado la declaración de emergencia agropecuaria debido a los graves daños causados por la falta de precipitaciones. Entre las principales consecuencias, se destacan las pérdidas en los rindes de los cultivos, pasturas quemadas, escasez de agua para el ganado y tambos que enfrentan una significativa reducción en sus reservas alimenticias.
Desde la Sociedad Rural de Trenque Lauquen, describieron la situación como “desoladora” y señalaron que los pronósticos meteorológicos no son alentadores. En Bolívar, el panorama es igualmente preocupante, con un clima de incertidumbre que domina la región.
Pronósticos poco favorables
Informes elaborados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y otros organismos especializados confirman el difícil panorama. Según la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías, ya en diciembre se detectaron déficits de lluvias y un acelerado desecamiento de los suelos. Esto provocó estrés hídrico en los cultivos de verano, especialmente en el oeste bonaerense.
Las proyecciones para el trimestre enero-marzo no ofrecen alivio: se esperan lluvias por debajo de lo normal en el centro y este de la provincia, mientras que en el oeste, la región más afectada, las precipitaciones apenas alcanzarán niveles normales.
El campo bonaerense enfrenta así una combinación letal de problemas fiscales y climáticos, que comprometen seriamente su sostenibilidad en el corto y mediano plazo.