26/03/2026 - Edición Nº470

Argentina

¿TERMINA EL ROMANCE?

Caputo descartó por completo eliminar retenciones y se tensiona la relación con el campo

22/01/2025 |



En medio de una creciente tensión entre el Gobierno Nacional y el sector agropecuario, el ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó su cuenta de Twitter para abordar uno de los reclamos históricos del campo: la eliminación de las retenciones a los productos agropecuarios. Con un mensaje que no dejó lugar a interpretaciones, Caputo dejó claro que esta medida no está en los planes del Gobierno, generando un nuevo capítulo en la relación entre ambos sectores.

El campo, que había renovado su exigencia en medio de una incipiente sequía, no tardó en expresar su descontento. La semana pasada, las cuatro entidades que integran la Mesa de Enlace—Sociedad Rural, CONINAGRO, CRA y Federación Agraria—habían solicitado una reunión con el ministro para abordar la “crítica situación de los productores”. Sin embargo, hasta el momento, dicho encuentro no se ha concretado. En cambio, Caputo utilizó las redes sociales para responder al principal reclamo del sector: la reducción de los Derechos de Exportación (DEX).

“Estimados, en caso de que no haya quedado claro, este gobierno vino a bajar impuestos. Solo que, producto del desastre heredado y nuestro pésimo historial crediticio, solo podemos hacerlo si tenemos superávit fiscal”, explicó el ministro en el inicio de su publicación. También sostuvo que el equipo económico “analiza todos los días la situación financiera del país para ver si podemos seguir bajando impuestos”, y remarcó que “no necesitan que nadie se lo recuerde”.

En un giro inesperado, Caputo también dirigió su mensaje hacia las provincias y los municipios, instándolos a reducir sus tributos. “Todavía no hemos visto una provincia reducir Ingresos Brutos, sin lugar a dudas el peor impuesto que una economía puede tener”, afirmó, dejando entrever que, para el Gobierno Nacional, la responsabilidad fiscal es una tarea que debe ser compartida.

Un escenario complejo

Para el ministro de Economía, “la ortodoxia fiscal y monetaria no es negociable”. Esta postura implica que el Gobierno no está dispuesto a modificar ningún impuesto que comprometa el superávit fiscal. En el caso de las retenciones, esto podría traducirse en su mantenimiento indefinido.

Los Derechos de Exportación representan una de las principales fuentes de ingresos del Estado. En diciembre de 2024, generaron ingresos por 591.544 millones de pesos, ubicándose como el cuarto tributo más importante en la recaudación total, después del IVA, Ganancias y el impuesto a los Créditos y Débitos. En el acumulado anual, la recaudación por DEX alcanzó los 6,03 billones de pesos, un aumento del 290,4% respecto al año anterior. Sin embargo, este incremento se vio moderado por la caída en los precios promedio de los productos de los complejos sojero y cerealero, según informó la ARCA (ex AFIP).

A pesar de estos ingresos significativos, el Ministerio de Economía informó que el sector público nacional cerró el 2024 con un superávit financiero de 1,7 billones de pesos, equivalente al 0,3% del PBI. Este resultado refleja la dependencia del Estado de las retenciones para mantener el equilibrio fiscal. Sin los ingresos provenientes de los DEX, el Gobierno enfrentaría un escenario deficitario que busca evitar a toda costa.

El futuro de las retenciones

Con este panorama, la posibilidad de una reducción o eliminación de las retenciones parece cada vez más lejana. Para el campo, esta decisión representa un obstáculo adicional en un contexto marcado por la sequía y la disminución de los precios internacionales. Para el Gobierno, en cambio, las retenciones son una herramienta clave para garantizar la estabilidad fiscal y evitar nuevos endeudamientos.

La tensión entre el Ejecutivo y el sector agropecuario parece lejos de resolverse. Mientras tanto, la Mesa de Enlace y los productores continúan exigiendo soluciones concretas, aunque las respuestas del Gobierno dejan en claro que, al menos por ahora, no hay margen para cambios significativos en la política impositiva. Así, la relación entre ambos sectores enfrenta un punto de inflexión, con consecuencias que podrían extenderse más allá del corto plazo.