Este viernes 24 de enero se cumplen dos semanas de la desaparición de Gerardo Luis Cáceres, un expolicía de 41 años oriundo de Cañuelas, quien fue visto por última vez en Quequén durante sus vacaciones familiares. Pese a los intensos operativos desplegados en la zona, el paradero de Cáceres sigue siendo un misterio que conmociona tanto a sus allegados como a la comunidad local.
La desaparición de Cáceres ocurrió el viernes 10 de enero, cuando salió de la vivienda que alquilaba junto a su familia en la calle 506 al 1200. Según detalló su esposa, Romina Granado, al momento de ausentarse llevaba puesta una musculosa negra, zapatillas grises marca Adidas y un short de baño, prendas que se convertirían en piezas clave para la investigación.
El fin de semana pasado, los equipos de búsqueda encontraron un short de baño en el mar, en la zona de Punta Carballido, que fue identificado por Granado como perteneciente a Cáceres. Este hallazgo se suma a una musculosa y un par de zapatillas localizadas días antes en el paraje Bahía de los Vientos, un sector de acantilados próximo al lugar donde se le vio por última vez.
Aunque estas pistas han permitido reconstruir parcialmente los últimos momentos de Cáceres, no han logrado arrojar certezas sobre su destino. Las tareas de búsqueda, a cargo de efectivos policiales, guardavidas, Defensa Civil y vecinos voluntarios, se han intensificado en las últimas semanas con rastrillajes terrestres, acuáticos y aéreos, pero los resultados siguen siendo negativos.
Un aspecto que agrava la preocupación por Cáceres es su diagnóstico de esquizofrenia, una enfermedad que podría haber influido en su conducta en el momento de la desaparición. El hombre, de 1,68 metros de altura, contextura robusta, piel trigueña y ojos marrones claros, no llevaba consigo documentos ni elementos que facilitaran su identificación.
Para la familia de Cáceres, estas dos semanas han sido un calvario marcado por la incertidumbre y el dolor. Mientras las autoridades avanzan con la causa caratulada como "averiguación de paradero", bajo la intervención de la UFI Nº 3, los allegados del expolicía mantienen viva la esperanza de encontrarlo con vida.
La comunidad, por su parte, se movilizó para colaborar en los operativos, en un ejemplo de solidaridad que no ha pasado desapercibido. Sin embargo, la angustia crece con el paso de los días y la falta de respuestas concretas.
Este viernes, al cumplirse dos semanas de su desaparición, la historia de Gerardo Cáceres sigue siendo un interrogante abierto.