26/03/2026 - Edición Nº470

Necochea

Desinformación y propaganda: ¿Cómo afectan los cambios en Facebook al panorama en Necochea?

25/01/2025 |



La eliminación de programas de fact-checking en redes sociales como Meta no solo implica un retroceso en la lucha global contra la desinformación, sino que representa un riesgo directo para la cohesión social y el debate democrático, particularmente en el ámbito político local. En un mundo donde los ciudadanos dependen cada vez más de las redes sociales como fuente de información, decisiones como esta agravan el problema de la manipulación informativa y erosionan la confianza pública.

“La desinformación se propagará sin control y las consecuencias pueden ser devastadoras”, advirtió la periodista y Nobel de la Paz María Ressa, describiendo el impacto de la decisión de Meta como "quitarle los frenos a un auto en bajada". Esto no solo afecta la percepción pública, sino que facilita la difusión de discursos de odio y propaganda, generando tensiones sociales que pueden escalar rápidamente​.

En comunidades pequeñas y con menor acceso a información independiente, este vacío regulatorio es particularmente preocupante. La proliferación de noticias falsas sobre candidatos, políticas públicas o crisis locales puede influir directamente en la formación de opiniones, distorsionando el debate público y favoreciendo a aquellos con mayor capacidad para manipular narrativas a su favor.

En nuestra ciudad esto ha sido harto evidente en los últimos años, donde a través de las redes sociales con usuarios falsos (y hasta una granja de trolls instalada en las oficinas de prensa del Consorcio de Gestión  de Puerto Quequén) en tandem con dos o tres sitios digitales sin editor responsable, impusieron una capa de propaganda que no sólo representó un fabuloso negocio para los funcionarios al frente de la prensa municipal, como el caso de Alejandro Silva, recientemente desplazado después de años de abuso de la propaganda, sino que también cosntruyó una falsa imagen de las autoridades que a pesar de no haber cumplido con las promesas grandilocuentes de su propaganda en casi ningún aspecto, supieron cosechar victorias políticas basadas casi puramente en desinformación.

Ana Prieto, especialista en fact-checking, señaló que la eliminación de estos programas "reconoce que la desinformación es parte del modelo de negocio de Meta", y que puede ser usada como estrategia política. En contextos locales, esto significa que líderes y grupos interesados en el poder pueden aprovechar la falta de regulación para sembrar confusión, desacreditar adversarios y consolidar apoyos mediante información falsa​.

Además del caso municipal, actualmente se está conformando otro armado del estilo, esta vez con un estructura similar pero actores distintos, conjugando funcionarios de planta del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, como Marcelo Tomalino (el del salario de los 6 millones de pesos) en sociedad con "empresarios" y comerciantes locales, como el polémico concesionario José "Cholo" Servat, que actualmente poseen un conjunto de emisoras radiales, algún sitio web, canal de streamming cuentas en redes sociales y están preparándose para darle voz y propaganda a sus emprendimientos.

La desaparición del fact-checking impacta directamente en el trabajo de periodistas dedicados a garantizar la calidad del debate público. Olivia Sohr, de Chequeado, destacó que "el periodismo de verificación no censura, sino que añade contexto", y advirtió que sin herramientas adecuadas para combatir las mentiras, la calidad del ecosistema informativo se verá seriamente comprometida.

Cuatro Vientos ha participado en cada elección en Argentina de consorcios de medios de verificación  de datos para combatir la desinformación y siguiendo ese espíritu es que plantea el panorama local y advierte de los riesgos latentes

Impacto en el ámbito local

En el contexto de la política local, donde los debates suelen estar menos expuestos al escrutinio nacional, la desinformación tiene un campo fértil. Javier Pallero, analista en políticas digitales, alertó sobre cómo en regiones como América Latina, donde las desigualdades educativas y económicas son marcadas, las plataformas sin moderación adecuada pueden actuar como amplificadores de las tensiones sociales. Esto agrava los desafíos para la democracia participativa y la convivencia.

Para contrarrestar este peligro, es esencial impulsar la alfabetización digital crítica y establecer regulaciones transparentes que obliguen a las plataformas a revelar cómo promueven contenido. Además, se necesita una mayor colaboración entre periodistas, organizaciones civiles y gobiernos locales para fortalecer los mecanismos de verificación y asegurar que la información de calidad prevalezca sobre las falsedades.

La desinformación no es solo un problema de las grandes potencias. Afecta profundamente a las comunidades locales, polariza debates y mina la confianza en las instituciones. En momentos de crisis, decisiones como la eliminación del fact-checking podrían tener un impacto devastador, especialmente en localidades donde las redes sociales son el principal canal de información. La lucha contra la desinformación no puede ser opcional: es una necesidad para proteger el tejido social y la democracia misma.