La temporada de verano en Necochea y Quequén ha mostrado un panorama más bien irregular y ajustado a la dificil situación económica del país , con niveles de ocupación fluctuantes que no alcanzaron las expectativas más optimistas.
Sin embargo, el último fin de semana de enero marcó un repunte significativo, registrando el mayor porcentaje de ocupación hasta la fecha en esta temporada de verano, impulsado por condiciones climáticas ideales que permitieron disfrutar de la playa y la naturaleza en toda la Costa Atlántica bonaerense.
De acuerdo con un informe de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Productivo, encabezada por Matías Sierra, el promedio de ocupación de alojamientos superó el 90% entre el miércoles 22 y el domingo 26 de enero en algunas categorías. Varias de ellas, como hoteles, cabañas, aparts y campings, alcanzaron el 100% de su capacidad, particularmente en los servicios con mayor demanda.
El sábado fue el día pico en términos de ocupación, impulsado por la llegada de turistas que eligieron la ciudad para estadías cortas, generalmente de cuatro o cinco noches. Según la Comuna, las inmobiliarias que trabajan con alquileres temporarios también informaron niveles de ocupación plena en la mayoría de sus plazas disponibles.
A pesar de los titulares promovidos desde la Comuna, las cifras no representan el éxito de otras temporadas y sólo configuran un recorte muy acotado en el tiempo que palidece en comparación con temporadas anteriores, donde la alta ocupación se medía en términos mensuales.

Además de los turistas que pernoctaron en la ciudad, Necochea recibió un notable flujo de excursionistas, es decir, visitantes que llegan para pasar el día y aprovechar el buen clima. Entre ellos, se destacaron contingentes provenientes de localidades como Olavarría, Carlos Casares y Tandil.
Este movimiento tuvo un efecto positivo en el comercio, especialmente en el sector gastronómico y en los negocios ubicados en la playa y el centro de la villa balnearia.