La reciente solicitud de averiguación de delito contra un grupo de influencers por presunto lavado de activos, presentada por representantes del partido Republicanos Unidos, ha provocado una cierta controversia en redes sociales, no solo por la evidente falta de pruebas concretas para formular semejante acusación, sino también por lo que a todas luces se ve como una persecución política que busca silenciar voces críticas al gobierno de Javier Milei.
Los denunciantes, un diputado oficialista, dos abogados y el influencer "Danann" (Manuel Jorge Gorostiaga) sostienen que los involucrados participaron en un evento financiado por el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, utilizando fondos que podrían tener un origen ilícito. Sin embargo, el documento de denuncia presenta demasiadas inconsistencias y deja más preguntas que certezas. ¿Es posible que un gobierno que proclama la libertad de expresión entre sus principios fundamentales tenga los mismos rasgos autoritarios que las ideologías que pretende condenar?
El núcleo de la denuncia se basa en la participación de 16 influencers que son parte de un grupo denominado "La Liga de la Justicia Social" en el "Festival Mundial Antifascista" realizado hace 2 semanas en Caracas, presuntamente financiado por el régimen venezolano.
Según los denunciantes, los gastos del viaje, estimados arbitrariamente en la acusación en más de 60.000 dólares, fueron cubiertos por entidades relacionadas con Maduro, líder que el gobierno de Javier Milei quiere condenar. Sin embargo, gran parte de las pruebas presentadas se apoyan en conjeturas y en la información publicada por los propios denunciados en redes sociales, lo que pone en duda la solidez de los argumentos. Como toda fuente, mencionan "un informe que se hizo viral en redes sociales" (?)
El principal señalamiento gira en torno al financiamiento del viaje. Los influencers han comunicado que fueron invitados por el Comité del festival, y los denunciantes insisten con que la invitación habría sido realizada por la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (JPSUV), vinculada directamente con el gobierno. Sin embargo, la denuncia no presenta prueba alguna que demuestren que los fondos utilizados provengan de actividades ilícitas, lo que debilita el caso.
Tan débil es la acusación que en realidad solo es una solicitud a la Justicia para que se investigue una sospecha surgida de un "informe viral" en redes sociales, promovido por los propios denunciantes. La recursividad de los argumentos pinta todo más como una persecusión que busca silenciar a críticos del gobierno que como algo con sustento legal para llegar a algún lado. En definitiva, además de amenazar, lo que busca la denuncia es mellar la imagen pública de los influencers.
Un elemento que no pasa desapercibido es la evidente afiliación política de los denunciantes, quienes pertenecen a un partido vertiente del oficialismo en Argentina (la denuncia es difundida por "Republicanos Unidos"). La denuncia, se sospecha, podría ser una maniobra política para desacreditar a figuras asociadas con sectores progresistas. Además, la acusación de lavado de activos, un delito grave que requiere pruebas contundentes, parece basarse más en especulaciones que en evidencias concretas.
Entre las incongruencias señaladas, destaca la afirmación de que el evento tuvo un "fin propagandístico de escaso impacto mediático", lo que contradice la supuesta intención de realizar una operación de gran envergadura. Asimismo, se cuestiona que la denuncia incluya argumentos vinculados al narcotráfico y al terrorismo sin relación directa con los hechos investigados, lo que refuerza la percepción de que se trata de una acusación forzada.
Más allá de las implicancias legales, los denunciados han enfrentado un fuerte escrutinio público, con campañas en redes sociales que buscan desacreditarlos. La denuncia también sugiere la posibilidad de congelar sus cuentas bancarias y de iniciar investigaciones en múltiples países, lo que puede generar un efecto intimidatorio desproporcionado.
La solicitud de averiguación de delito presentada contra los influencers refleja un uso dudoso del sistema judicial para abordar diferencias políticas. Si bien las acusaciones contra los denunciados ameritan ser analizadas, la falta de pruebas sólidas y el contexto político en el que surge la denuncia apuntan a una estrategia más vinculada a la persecución que a una búsqueda genuina de justicia. Es imprescindible garantizar que las investigaciones judiciales se realicen con objetividad, lejos de intereses partidarios y respetando los principios del debido proceso.