Estudiantes de La Plata perdió este martes a uno de sus íconos más grandes: Juan Ramón Verón, "La Bruja", falleció a los 81 años tras un repentino agravamiento de su salud. Figura insoslayable en los casi 120 años de historia del club, Verón dejó una huella indeleble no sólo por su talento en la cancha, sino por encarnar como pocos el espíritu del "Pincha".
Padre de Juan Sebastián Verón, actual presidente de Estudiantes, "La Bruja" fue el alma creativa de aquel mítico equipo dirigido por Osvaldo Zubeldía, que marcó una era: campeón del Metropolitano de 1967, tricampeón de América (1968, 1969 y 1970) y vencedor de la Copa Intercontinental de 1968 frente al poderoso Manchester United.
Nacido el 17 de marzo de 1944 en Corrientes, Verón brilló como extremo izquierdo con una mezcla única de habilidad, valentía y genialidad que rompía los esquemas tácticos más rígidos. En la lluviosa noche del 16 de octubre de 1968, fue él quien abrió el camino en Old Trafford con un gol de cabeza a los cinco minutos, en uno de los hitos más recordados en la historia del fútbol argentino.
Pero su legado no se resume a esa noche. En la primera final de la Libertadores de 1968, empató agónicamente el partido ante Palmeiras con una jugada memorable en la que dejó en el camino a cuatro rivales antes de definir frente al arquero Valdir. Y en la finalísima en el Centenario de Montevideo, volvió a ser determinante con otro gol clave que selló el título.
La hinchada lo inmortalizó con un canto que aún hoy resuena en los tablones: "Si ve una bruja montada en una escoba, ese es Verón, Verón, Verón que está de moda". Porque donde otros seguían un libreto, Verón improvisaba. En medio de un equipo calculado al milímetro, él era el destello, la sorpresa, el gol imposible.
En total, disputó 295 partidos por torneos locales con Estudiantes y convirtió 77 goles, además de jugar 38 encuentros internacionales con 16 tantos, nueve de ellos en la Libertadores del ’68. También tuvo pasos por Panathinaikos (Grecia), Deportivo Cúcuta y Junior (Colombia), y Argentino de Quilmes en el ascenso. Pero su esencia siempre fue pincha.
Hoy, el fútbol argentino despide a una leyenda. Y Estudiantes pierde a su símbolo más puro. Juan Ramón Verón fue, es y será Estudiantes. Su nombre quedará grabado para siempre como sinónimo de los días más gloriosos del León.