Los jubilados de la mínima recibirán un aumento de apenas $7.000 en septiembre 2025, según informó la ANSES a través de la Resolución 298/25. La suba representa un 1,9% respecto de agosto, muy por debajo de la inflación acumulada y lejos de cubrir la pérdida de poder adquisitivo que arrastran los haberes previsionales.
Con el incremento, la jubilación mínima pasa a $320.277,17, mientras que la máxima queda en $2.155.162,17. Aunque el Gobierno insiste en que la actualización mensual sigue el índice de inflación del INDEC, el ajuste resulta insuficiente para compensar los aumentos en alimentos, medicamentos y servicios básicos.
Organizaciones de jubilados señalan que la cifra “es simbólica” y que $7.000 apenas alcanzan para comprar algunos productos de la canasta básica, en un contexto de subas constantes.
Para intentar amortiguar el golpe, el Ejecutivo confirmó un bono de $70.000 que eleva el ingreso mínimo a $390.000 en septiembre. Sin embargo, economistas advierten que se trata de un parche temporario y no de una recomposición real del haber, ya que el refuerzo no se incorpora al haber jubilatorio.
También se actualizaron la Prestación Básica Universal (PBU), que llega a $146.512,19, y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que pasa a $256.211,74. No obstante, las críticas apuntan a que estos montos siguen por debajo de lo necesario para cubrir gastos básicos.
Diversos sectores advierten que la política de aumentos mensuales “no alcanza” frente a la inflación real y piden una recomposición integral de las jubilaciones. Según el propio INDEC, la canasta básica total de julio fue de $371.959, lo que significa que incluso con el bono el margen sobre la línea de pobreza es mínimo.