El presidente Javier Milei volverá a reunirse con Donald Trump en Washington el próximo martes 14 de octubre. La cita en la Casa Blanca podría transformarse en el escenario elegido para anunciar —o al menos insinuar— el inicio de una dolarización en Argentina. La jugada tendría un fuerte impacto político y económico, justo a días de las elecciones legislativas.
La confirmación de la reunión entre Javier Milei y Donald Trump en el Salón Oval reavivó las especulaciones sobre un movimiento político de alto voltaje. Según trascendió desde la Casa Rosada, el mandatario argentino viajará junto al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, para profundizar las negociaciones de un acuerdo financiero con Estados Unidos que incluiría mecanismos de inversión, cooperación económica y posibles líneas de crédito.
El encuentro, que se dará apenas dos semanas antes de los comicios legislativos, es visto por los analistas como una oportunidad ideal para relanzar la narrativa de la “refundación monetaria”. El propio vocero presidencial, Manuel Adorni, alimentó las expectativas al asegurar que “muy pronto habrá buenas noticias para los argentinos gracias al reconocimiento internacional que está recibiendo el Presidente”.
Fuentes en Washington señalaron que la agenda entre ambos líderes incluirá temas de cooperación comercial, inversiones energéticas y la situación monetaria argentina, aunque el punto más sensible es el posible anuncio de una hoja de ruta hacia la dolarización, una idea que Milei mantiene viva desde la campaña presidencial.
En los últimos meses, el gobierno había moderado su discurso sobre dolarización, priorizando la estabilización macroeconómica y la reducción del déficit fiscal. Sin embargo, la reciente depreciación del peso y la creciente demanda de dólares reactivaron el debate dentro del propio oficialismo.
Fuentes consultadas por medios nacionales indican que el Ejecutivo estudia un esquema gradual de dolarización parcial o de facto, que no eliminaría de inmediato el peso, pero establecería una paridad cambiaria estable y permitiría operar legalmente en ambas monedas.
El economista Emilio Ocampo, autor del plan original de dolarización y exasesor de Milei, sostuvo esta semana que “la supervivencia del Gobierno depende de avanzar en esa dirección”. Según él, el contexto internacional y la expectativa de apoyo de Washington “crean el momento ideal” para concretar el cambio.
De concretarse, el anuncio podría implicar una transición hacia el dólar como moneda de referencia, con plazos y condiciones a definir, pero con una clara señal política: el fin del régimen del peso argentino tal como se conoce hoy.
El ministro Caputo lleva días en Estados Unidos, donde mantuvo reuniones con funcionarios del Tesoro y asesores económicos de Trump. De acuerdo con versiones publicadas por Infobae, el titular de Economía busca cerrar un paquete de apoyo financiero de entre 20.000 y 25.000 millones de dólares, que podría presentarse como el punto de partida de la transformación monetaria.
En paralelo, el Tesoro argentino vendió más de 400 millones de dólares en el mercado local para contener la cotización oficial, una maniobra que varios analistas interpretaron como un intento de estabilizar la plaza antes de un anuncio relevante.
También se especula con que una parte del swap de divisas negociado con bancos norteamericanos estaría destinada a respaldar la conversión parcial de pesos a dólares durante la etapa inicial del plan.
Fuentes diplomáticas sostienen que la reunión en la Casa Blanca no solo servirá para reforzar la relación política entre Milei y Trump, sino también para mostrar respaldo internacional a una política monetaria que necesita credibilidad externa para funcionar.
Si bien el anuncio de dolarización tendría un impacto político inmediato, los desafíos técnicos siguen siendo enormes. El Banco Central continúa con niveles de reservas limitados, y no hay certezas sobre el volumen de divisas que Estados Unidos estaría dispuesto a liberar para respaldar la medida.
Además, renunciar al peso implica renunciar a la política monetaria nacional: sin moneda propia, Argentina perdería la capacidad de emitir en crisis, de fijar tasas de interés o de intervenir ante shocks externos. Los economistas más cautos advierten que, sin un colchón de dólares suficiente, el proceso podría desembocar en una recesión profunda o en conflictos sociales por la conversión de precios y salarios.
También preocupa el impacto político interno. Dentro del oficialismo, algunos sectores consideran que la dolarización es una decisión demasiado drástica a tan poco de las elecciones. En la oposición, en tanto, ya se preparan para denunciar que el anuncio podría tratarse de una maniobra electoral más que de un plan económico concreto.
A pocos días del viaje, el escenario más probable es que Milei no anuncie una dolarización total inmediata, sino una hoja de ruta con etapas. El presidente podría presentar la reunión con Trump como el punto de partida de una nueva era económica, con compromisos de cooperación y respaldo financiero que le den forma a su promesa de campaña.
El anuncio, de concretarse, estaría diseñado más como una señal política y de confianza que como una medida de aplicación inmediata. Una declaración conjunta, una foto en el Salón Oval y un discurso cargado de épica libertaria podrían bastar para reimpulsar la imagen presidencial y reencender el entusiasmo de su base de apoyo.
De esta manera, el martes 14 de octubre podría convertirse en una fecha clave: el día en que el gobierno argentino, con Trump como testigo, vuelva a poner la dolarización en el centro del debate nacional.
Resta saber si será el primer paso real hacia el dólar, o simplemente una jugada electoral con alto impacto simbólico en la recta final de la campaña.