La participación electoral en Argentina volvió a mostrar una caída preocupante. Según los datos oficiales difundidos tras el cierre del escrutinio, solo el 66% del padrón votó en las elecciones 2025, uno de los registros más bajos desde 1983.
Esto significa que 12.235.796 ciudadanos decidieron no asistir a las urnas, sobre un total de 35.987.634 electores habilitados, lo que refleja un ausentismo del 34% a nivel nacional.
El dato confirma una tendencia decreciente en la participación que ya se venía observando en los últimos comicios provinciales. En las diez provincias que realizaron elecciones desdobladas este año, seis no alcanzaron siquiera el 60% de participación.
En Chaco, por ejemplo, durante los comicios del 11 de mayo, la mitad del electorado se abstuvo de votar.
Consultores y analistas políticos coinciden en que el malestar social, sumado al deterioro económico, fue determinante para explicar la baja concurrencia.
Los expertos señalan que la ciudadanía mantiene una relación cada vez más desgastada con la dirigencia política, marcada por la desconfianza institucional y la percepción de corrupción en todos los niveles del Estado.
Entre los factores más mencionados figuran:
Desde que se implementaron las PASO en 2011, el promedio histórico de participación rondaba el 77%. Sin embargo, la curva fue descendiendo:
En las legislativas de 2021, marcadas por la pandemia, el promedio cayó al 72%.
En 2023, la participación repuntó levemente, superando el 70% en todas las provincias.
Santa Cruz registró la más baja (72,71%).
Tucumán volvió a liderar con un 83%, igual que en la elección anterior.
La cifra de 2025 rompe nuevamente la tendencia, y deja en evidencia un descontento ciudadano cada vez más profundo, que pone en jaque a la representación política tradicional y plantea interrogantes sobre el futuro de la participación democrática en Argentina.