La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su profunda preocupación por los incendios rurales que afectan a productores agropecuarios y emitió un contundente comunicado en el que reclamó asistencia inmediata, mayor prevención y una respuesta estatal coordinada ante un escenario que vuelve a golpear con fuerza al interior productivo.
Si bien la situación más crítica se registra actualmente en La Pampa, desde la entidad advirtieron que los focos detectados en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires exponen un problema estructural que se repite cada verano, sin soluciones de fondo.
Según detalló CARBAP, los incendios rurales se propagaron con rapidez debido a una combinación letal de altas temperaturas, sequía prolongada, fuertes vientos y falta de preparación previa. Estas condiciones dificultaron las tareas de contención, especialmente en el sudoeste bonaerense, una de las zonas más castigadas.
Entre los distritos más afectados se encuentran Coronel Dorrego, con focos en Copetonas, Oriente y Valle Hermoso, y sectores del partido de Tres Arroyos, donde fue necesario desplegar un intenso operativo con bomberos voluntarios de varias localidades.
En Coronel Dorrego, uno de los puntos más comprometidos, el fuego llegó a consumir unas 10.000 hectáreas, lo que llevó a las autoridades locales a declarar una situación de “emergencia roja”. La región fue descripta como un verdadero polvorín, con banquinas cubiertas de pasto seco que facilitan la propagación de las llamas.
Desde el municipio alertaron además sobre la presencia de incendios subterráneos o “invisibles”, que avanzan por debajo del suelo a través de rizomas y pueden reactivarse aun cuando el fuego superficial parece extinguido. Por este motivo, se mantienen guardias de cenizas permanentes en varias zonas rurales.
Una situación similar se registró en el partido de Tres Arroyos, donde un incendio rural afectó alrededor de 600 hectáreas en un área limítrofe con Gonzales Chaves y Coronel Pringles. El operativo demandó la intervención conjunta de cuatro cuarteles de bomberos, que debieron regresar al lugar en reiteradas oportunidades por reavivamientos causados por brasas y restos de alambrados.
El reclamo de CARBAP se enmarca en un contexto climático alarmante. La provincia de Buenos Aires atraviesa actualmente niveles muy altos y extremos de riesgo de incendios forestales, una situación que se mantiene durante el período estival.
Durante la última semana de diciembre, por ejemplo, se incendiaron casi 6.000 hectáreas de pastizales en Villarino, mientras que el Servicio Nacional de Manejo del Fuego advirtió que el trimestre diciembre-febrero seguirá marcado por precipitaciones deficitarias, altas temperaturas y posibles tormentas eléctricas, factores que podrían generar nuevos focos ígneos.
En su comunicado, CARBAP remarcó que esta problemática “no es nueva” y volvió a exigir una planificación preventiva integral antes del inicio de cada temporada de incendios. Entre los principales reclamos, la entidad enumeró:
Mantenimiento adecuado de banquinas, rutas y caminos rurales, muchos de ellos en estado crítico.
Disponibilidad inmediata de camiones cisterna, maquinaria vial y motoniveladoras para una respuesta rápida.
Mayor presencia de aviones hidrantes, considerados fundamentales para combatir incendios de gran magnitud.
Líneas de crédito diferenciales para productores afectados, destinadas a recomponer alambrados, corrales e infraestructura productiva.
Desde CARBAP recordaron episodios dramáticos como los incendios de 2017, cuando se quemaron más de 300.000 hectáreas y fue necesaria la intervención del Ejército Argentino para el envío de forraje y la asistencia al ganado sobreviviente.
Finalmente, la entidad convocó a los productores damnificados a acercarse a las sociedades rurales de cada zona con el objetivo de relevar daños, coordinar acciones conjuntas y canalizar los reclamos, en un escenario que mantiene en alerta máxima al interior bonaerense y pampeano.