En los últimos días ha crecido una versión en Necochea que ofrecía potencialmente la posibilidad que desde la Usina Popular Cooperativa Sebastián de María surgiera una alternativa política vinculada a La Libertad Avanza para tratar de avanzar hacia la intendencia del distrito. La versión no extrañó a nadie, dada la vinculación que ha tenido la Usina con la política en las últimas décadas, aunque puso la lupa sobre algunos manejos discrecionales en la cooperativa que se presentan muy antidemocráticos y van en detrimento de una transparencia de gestión que lleva prolongándose largos años.
Sucede que en los últimos años algo que no ha fallado en la Usina es que cada semana se presente algún fallo, lo que se traduce en una imagen de la cooperativa que comienza a hacer agua en la opinión pública. Hace apenas unas semanas un corte de energía generalizado dejó a toda la ciudad y localidades vecinas sin provisión de energía eléctrica por todo un día y una reciente encuesta del matutino local indicó que más del 80% de los vecinos de la ciudad está plenamente disconforme con el servicio.
Sumado a las altas tarifas y los manejos para cobrar la cuota capital (que aunque no es obligatoria solo deja de cobrarse si los usuarios hacen un trámite sobre el que hay muy poca difusión), en la Usina llevan varios años de gestiones que no dejan del todo claro a qué intereses obedecen: el servicio deficiente no va en saga con los altísimos precios que pagan los vecinos y, además, la Usina mantiene una gigantesca deuda con el proveedor de energía que no está del todo claro.
El esquema empeora cuando se comprende que las autoridades de la Cooperativa llevan mucho tiempo respondiendo a intereses que el público desconoce. Con altísimos salarios gerenciales, los jefes de la Usina mantienen una estructura discrecional en sus gastos y evitan darle participación adecuada a los asociados. Es tan así que el manejo de la Usina tiene largos años vinculado directamente al Sindicato Luz y Fuerza, que parece ser quien realmente mueve los hilos en la institución.
Los últimos tres presidentes de la cooperativa eléctrica han tenido fuertes lazos sindicales. Primero Antonio Vilchez y luego de su fallecimiento Pilar Vitale y ahora el actual presidente César "Corcho" Arrieta han sabido disfrutar de los generosos salarios en la entidad, aunque sin dejar muy en claro si su trabajo estaba apuntado tanto a proveer un servicio de calidad como a mantener una estructura de personal que funcione para beneficio del sindicato.
Recientemente el diario Ecos Diarios realizó una encuesta y el resultado fue categórico: más del 80% de los participantes de la encuesta dijo estar disconforme con el servicio que brinda la cooperativa, poniendo la lupa sobre el estado de las cosas y, sobre todo, el manejo de las cuentas que impiden que la cooperativa de respuesta en tiempo y forma a los reclamos de los asociados. Es frecuente encontrar en las redes sociales quejas de vecinos que muestran postes de cableado a punto de derrumbarse, columnas de alumbrado público prácticamente inservibles y numerosos reclamos por cortes de suministro reiterados (sobre todo cada vez que llueve o hay un poco de viento).
En este contexto en el que priman las dudas en la cúpula de mando de la cooperativa no existe alternancia de poder y la postulación de opciones para dirigir la entidad suelen ser preventivamente contenidas o directamente anuladas. Hace muchos años que en la Usina no se producen elecciones abiertas reales y cada período la asamblea general se reduce a un trámite administrativo en el que el poder cambia de cara pero no de manos.
Así es como con toda una serie de cuestiuonamientos a sus espaldas y con severas dificultades para cumplir su misión, sin cuentas claras ni alternancia es que en la Usina algunos mandos se ilusionan con la idea de llegar a la intendencia aún a pesar de sus múltiples grises. Una alianza con La Libertade Avanza (oportunidad en la que los libertarios obtienen financiación y los dirigentes de la Usina obtienen un sello partidario) se cocina puertas adentro, lejos del conocimiento del público y tramando una movida política que avance sobre la inendencia en 2027.