El aumento sostenido de los combustibles comenzó a generar un fuerte impacto en el transporte de cargas y derivó en un nuevo conflicto entre transportistas de cereales y el sector agropecuario en la provincia de Buenos Aires. Sin acuerdo en la actualización de tarifas, crecen las protestas en rutas y la actividad portuaria se ve afectada.
La Comisión Asesora del Transporte del Agro volvió a reunirse por tercera vez en lo que va de abril, pero las negociaciones no lograron destrabar el conflicto. Del encuentro participaron cámaras empresarias del transporte, representantes del campo y autoridades del Ministerio de Transporte bonaerense.
Desde la Federación Argentina de Transportistas de Cargas (FATRAC) señalaron que la reunión finalizó “sin avances en la tarifa”, aunque aclararon que el diálogo continúa abierto. El principal reclamo del sector es una suba del 25,31% respecto de la escala acordada en febrero.
Del otro lado, entidades rurales como CARBAP rechazan ese planteo y sostienen que no existe un atraso en los valores actuales, lo que mantiene la negociación en un punto muerto.
Mientras se profundiza la falta de acuerdo, transportistas autoconvocados y agrupaciones del sector mantienen medidas de fuerza en distintos puntos del interior bonaerense. Las protestas incluyen demoras en la circulación y bloqueos parciales, lo que impacta directamente en la logística de granos.
En este contexto, la actividad portuaria se encuentra resentida, en un momento clave para el movimiento de la producción agropecuaria.

La semana pasada, en una instancia previa de negociación, la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) aceptó un incremento del 14% en las tarifas de referencia. La decisión generó diferencias dentro del propio sector transportista, ya que otras cámaras no acompañaron ese acuerdo.
Sin embargo, la medida fue bien recibida por el sector cerealero. Desde la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca y el Consorcio de Gestión del puerto destacaron ese entendimiento parcial, al considerar que permitió aliviar, al menos en parte, la paralización de la actividad agroindustrial.
Ante la persistencia del conflicto y algunos episodios de tensión en rutas, se dispuso un refuerzo de la seguridad con presencia de fuerzas bonaerenses y federales. El objetivo es garantizar la libre circulación y prevenir incidentes, luego de registrarse situaciones que derivaron en causas judiciales.

En paralelo, el ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires, Martín Marinucci, mantuvo una reunión con representantes de la FADEEAC, otra de las entidades que agrupa a empresas del sector. Allí se presentó una nueva propuesta de “tarifa orientativa” para el transporte de granos.
El esquema contempla actualizaciones periódicas, diferencias entre costos fijos y variables, y factores estacionales que inciden en la actividad. Según explicaron desde la federación, el combustible se mantiene como el principal componente de presión sobre los costos operativos.
De acuerdo con la nueva estructura presentada, los valores de referencia varían según la distancia recorrida. Para trayectos cortos, un viaje de 100 kilómetros ronda los 25.389 pesos por tonelada, mientras que para 500 kilómetros supera los 77.700 pesos. En recorridos de larga distancia, como 1.500 kilómetros, el costo se aproxima a los 148.417 pesos por tonelada.
A esto se suma el costo de estadía, fijado en 223.180 pesos diarios, que impacta cuando se registran demoras en los procesos de carga y descarga.
Con posiciones todavía alejadas entre transportistas y productores, el conflicto por las tarifas de fletes de granos continúa sin resolución. La falta de acuerdo no solo afecta a las partes involucradas, sino que repercute en toda la cadena agroindustrial, en un momento clave para la economía regional y nacional.