El conflicto con transportistas autoconvocados en la provincia de Buenos Aires comienza a mostrar señales de distensión, aunque mantiene un foco crítico en el acceso al Puerto de Quequén, donde la actividad continúa paralizada desde hace más de una semana, en pleno avance de la cosecha.
La situación genera preocupación en toda la cadena agroexportadora, ya que las restricciones en los accesos impactan directamente en la logística y en el normal flujo de mercadería hacia los puertos.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), su presidente, Gustavo Idígoras, fue contundente al analizar el origen del conflicto.
“El problema radica en la pérdida de representatividad de las cámaras de transporte, lo que derivó en la proliferación de grupos autoconvocados que aplican prácticas extorsivas, incluso contra sus propios colegas”, afirmó.
El dirigente también apuntó contra los esquemas regulatorios provinciales que establecen tarifas de referencia para el transporte de cargas, señalando que estos modelos generan distorsiones y tensiones en el sector.
Idígoras comparó la situación bonaerense con otros polos logísticos del país, como Rosario, donde actualmente no se registran conflictos.
Según explicó, en esa región las tarifas se acuerdan de manera directa entre las partes, lo que permite mayor flexibilidad frente a variables como el aumento del combustible.
“Todos sabemos que el costo del transporte subió por el gasoil, pero eso se resuelve entre quien brinda el servicio y quien lo contrata”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que imponer valores únicos a nivel provincial puede generar más problemas que soluciones: “Es preferible la negociación individual antes que un esquema rígido que termina favoreciendo posiciones más radicalizadas”.
A través de un comunicado difundido este lunes, CIARA-CEC informó que la mayoría de los bloqueos en la provincia de Buenos Aires fueron levantados, lo que permitió recuperar la operatoria en puntos clave.
Entre ellos, destacaron la normal actividad en el puerto de Bahía Blanca y en los principales centros de acopio.
Sin embargo, la entidad advirtió que el conflicto persiste en Quequén, donde el ingreso al puerto continúa restringido.
“Es urgente que se liberen los accesos en consideración a la comunidad productiva de Necochea”, señalaron desde la cámara.
Desde CIARA-CEC sostienen que ya no existen razones económicas que justifiquen la continuidad de las protestas, dado que la mayoría de los transportistas retomó la actividad en otros puntos del país.
“Hoy la gran mayoría está trabajando con normalidad, por lo que no hay motivos para sostener reclamos tarifarios”, indicaron.
La postura coincide con la visión de Idígoras, quien entiende que el conflicto actual responde más a disputas internas de representación dentro del sector que a condiciones objetivas del mercado.
El conflicto se produce en un momento clave para el agro argentino, con la cosecha gruesa en pleno desarrollo. En este contexto, cualquier interrupción en los accesos portuarios genera demoras, sobrecostos y afecta el ritmo de exportaciones.
Mientras la situación se normaliza en gran parte de la provincia, todas las miradas están puestas en Quequén, donde la resolución del conflicto resulta clave para evitar mayores consecuencias en la cadena comercial.