26/04/2026 - Edición Nº501

Argentina

Gestión Milei: 12 factores que destruyeron el poder adquisitivo de los argentinos

24/04/2026 09:11 |



Cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, prometió un "shock" para sanar décadas de desequilibrios. Lo cumplió. Pero el shock lo absorbieron, casi en su totalidad, los trabajadores, los jubilados y las pymes. Durante 2024, la economía argentina atravesó una de sus recesiones más profundas en veinte años: el consumo privado se desplomó a niveles no vistos desde 2002, la pobreza llegó al 54,8% y el poder adquisitivo de la mayoría de la población retrocedió décadas.

Este artículo detalla, con datos duros, cada uno de los mecanismos que produjeron ese deterioro.

La devaluación del 13 de diciembre: el primer golpe

Antes de que los argentinos pudieran reaccionar, el gobierno devaluó el peso más del 50% en una sola jornada. El 13 de diciembre de 2023, el tipo de cambio oficial pasó de 366 a más de 800 pesos por dólar. De un día para el otro, todo lo que tenía componente importado —alimentos, insumos industriales, combustibles, electrónica— se encareció de golpe. Los salarios, en cambio, no se actualizaron de inmediato: las paritarias se negocian con rezago, a veces de meses.

El resultado fue una transferencia masiva de ingresos desde los trabajadores hacia los sectores exportadores y financieros. La "licuación" inflacionaria ya había comenzado.

El shock inflacionario de enero-febrero 2024: +50% en dos meses

La devaluación se trasladó velozmente a los precios. En enero de 2024, la inflación mensual fue del 20,6%. En febrero, del 13,2%. En solo dos meses, la inflación acumulada superó el 50%, con el rubro alimentos liderando la suba. Familias que apenas llegaban a fin de mes con el gobierno anterior vieron evaporarse su capacidad de compra antes de poder negociar ningún aumento.

Para julio de 2024, la inflación interanual acumulaba el 263,4%, mientras los salarios:

  • Del sector público habían subido apenas 170% → caída real del 25,7%
  • Del sector privado no registrado subieron 178% → caída real del 23,2%
  • Del sector privado registrado subieron 235% → caída real del 7,8%

Todos, sin excepción, perdieron poder adquisitivo.

Los "tarifazos": cuando pagar la luz se volvió un lujo

Uno de los pilares del ajuste fiscal fue la quita de subsidios a la energía y el transporte. Las consecuencias en el bolsillo familiar fueron brutales:

  • Transporte público en el AMBA: aumentos superiores al 200%
  • Tarifas eléctricas: subas de entre el 65% y el 150%, según el nivel de ingreso
  • Subsidios al sector energía y transporte: cayeron un 40,6% en términos reales en 2024 y un 65,3% respecto a 2015

El efecto fue silencioso pero devastador: los gastos fijos del hogar —luz, gas, transporte— pasaron de representar el 15,6% de la canasta familiar al 22,7% en apenas diez meses. Calculando ingresos menos gastos fijos, la pérdida real del ingreso disponible fue del 14,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024.

Dato clave: un restaurante de Posadas (Misiones) reportó una caída del 40% en sus ventas durante todo 2024. No fue una excepción: fue la norma en todo el país.

La "Motosierra": un recorte del gasto público del 28,5%

El gobierno de Milei logró el superávit fiscal más rápidamente que cualquier administración anterior. El costo fue enorme. El gasto público se redujo en términos reales un 28,5% durante 2024. ¿Dónde cayó el hacha?

Rubro recortado % del ajuste total
Jubilaciones y pensiones no contributivas 25,3%
Obra pública (inversión en capital) 23,2%
Subsidios económicos (energía/transporte) 14,5%
Programas sociales 8,8%
Salarios del Estado 8,6%
Transferencias a provincias 7,0%
Universidades nacionales 3,9%

El ajuste no fue equitativo. Recayó sobre los sectores más vulnerables y sobre servicios esenciales que sostenían la actividad económica interna.

El derrumbe de los salarios públicos y el mínimo vital

Los trabajadores del Estado sufrieron la pérdida más pronunciada. Al primer trimestre de 2025, los salarios públicos estaban 15,1% por debajo del nivel previo a la asunción de Milei y casi 20% por debajo del cierre del mandato de Macri. Comparando con noviembre de 2015, la pérdida acumulada llegó al alarmante 38,4%.

El salario mínimo, vital y móvil tuvo un destino aún más triste:

  • En el primer cuatrimestre de 2025, su poder de compra representaba apenas el 68,6% del nivel de 2023
  • Y apenas el 45,2% del nivel de 2015

En términos históricos, el salario mínimo retrocedió a valores inferiores a los de los años noventa.

Las jubilaciones: el caso más dramático

El 49,4% de los jubilados argentinos cobra el haber mínimo o menos. Y ese haber mínimo fue uno de los más castigados por el ajuste. Los números son contundentes:

  • La jubilación mínima se desplomó un 18,7% en términos reales durante 2024
  • La jubilación promedio cayó un 10,2%
  • El nivel de la jubilación mínima quedó equiparable al del año 2001

La derogación por decreto de la fórmula de movilidad previsional —que actualizaba haberes según inflación y salarios— fue el instrumento que habilitó este deterioro. El Congreso votó luego una nueva fórmula, que Milei vetó.

La parálisis de la obra pública: el efecto dominó

El gobierno paralizó completamente la inversión en obra civil. Las consecuencias se propagaron en cadena:

  • La construcción cayó un 30,3% acumulado en 2024, uno de los peores registros de la historia reciente
  • Miles de trabajadores directos perdieron sus fuentes de ingresos
  • Cientos de pymes proveedoras de materiales, servicios y logística quedaron sin demanda
  • Proyectos de infraestructura en todo el país —rutas, hospitales, escuelas, viviendas— quedaron frenados

La construcción es históricamente uno de los sectores con mayor efecto multiplicador en la economía: por cada peso invertido, genera múltiples empleos y actividad en industrias vinculadas. Cuando se frena, el impacto se ramifica.

La recesión: PIB en caída, consumo en colapso

Los números macroeconómicos confirmaron lo que la gente ya sentía en el supermercado y en el kiosco:

  • PIB 2024: cayó 1,7% en términos anuales, con contracciones del 2,2% en el primer trimestre y 1,7% en el segundo
  • Industria: acumuló una caída del 13,6% en 2024
  • Consumo privado: llegó a su nivel más bajo desde 2002
  • Consumo masivo: se derrumbó un 22,3% interanual en septiembre de 2024 y 20,4% en octubre

Las proyecciones del momento indicaban que 2024 cerraría como uno de los peores años en consumo masivo de las últimas tres décadas, superando incluso el piso de la crisis de 2001.

El empleo: más ocupados, pero más precarios

El gobierno exhibió cifras de desempleo como logro, pero los datos del mercado laboral contaban otra historia. Si bien el número de ocupados al cierre de 2024 fue levemente superior al de fines de 2023, la calidad del empleo se deterioró severamente:

  • Los asalariados registrados (empleo formal con aportes y obra social) se redujeron en 175.000
  • Los asalariados no registrados (en negro) aumentaron en 75.700
  • Los trabajadores no asalariados (cuentapropistas sin red de seguridad) crecieron en 249.100
  • La tasa de desocupación subió del 5,7% al 6,4%
  • En el segundo semestre de 2024, el 36,4% de los asalariados no tuvo descuentos jubilatorios

Más gente trabajando, sí. Pero más en negro, con menos derechos y con salarios más bajos.

La caída de la recaudación: el círculo vicioso

Menos consumo implicó menos recaudación. Y menos recaudación generó más presión para seguir ajustando. Un círculo vicioso clásico:

  • La recaudación real cayó 7% interanual en el primer semestre de 2024
  • La recaudación de IVA fue negativa: -16,3% interanual
  • La recaudación de Ganancias cayó 13%

Con menos ingresos fiscales, el gobierno profundizó los recortes para mantener el superávit prometido, lo que a su vez deprimió más la actividad y el consumo.

La distribución regresiva: quiénes ganaron mientras la mayoría perdía

El dato que completa el cuadro y que suele quedar fuera del debate público: mientras la mayoría de los argentinos perdía poder adquisitivo, algunos sectores registraron rentabilidades récord:

  • Sector energético (con tarifas liberalizadas que les transfirieron ingresos de los hogares)
  • Sector financiero (beneficiado por tasas altas y colocaciones en bonos del Estado)
  • Sector agroexportador (favorecido por el tipo de cambio devaluado y retenciones reducidas)
  • Empresas de servicios públicos privatizados

El costo salarial de toda la economía argentina se redujo en 66,1 billones de pesos desde el inicio de la gestión. Esos billones no desaparecieron: se transfirieron hacia el capital concentrado.

¿Y en 2025? La recuperación que no llegó para todos

A partir del segundo semestre de 2024 y a lo largo de 2025, algunos indicadores comenzaron a mejorar: la inflación descendió al 2,8% mensual en abril de 2025, el PIB rebotó con fuerza y el sector privado formal recuperó parte del poder de compra perdido. La pobreza, que había llegado al 54,8%, descendió al 31,7% en el primer trimestre de 2025.

Sin embargo, esa recuperación fue profundamente desigual. Quienes trabajan en el sector privado formal se recuperaron. Los jubilados, los trabajadores informales, los empleados públicos y los que perdieron el empleo en la construcción o la industria continuaron acusando el peso del ajuste acumulado.

Como señalaron los analistas: sin crecimiento inclusivo, no hay ajuste que aguante.

Conclusión: el costo social de un ajuste "sin precedentes"

La gestión Milei logró en tiempo récord el equilibrio fiscal que Argentina no tenía desde hacía 14 años. Ese logro fue real. Pero su costo también fue real, enorme y recayó de forma desproporcionada sobre los sectores más vulnerables de la sociedad.

Los doce mecanismos detallados en este artículo —devaluación, inflación, tarifazos, recorte de jubilaciones, destrucción del salario mínimo, parálisis de la obra pública, precarización del empleo y concentración de la renta— no operaron en forma aislada. Operaron de manera simultánea y se potenciaron mutuamente, generando la recesión más aguda que vivió Argentina desde la crisis de 2001-2002.

El debate sobre si el sacrificio valió la pena —y sobre quiénes lo pagaron— seguirá siendo el eje central de la discusión política y económica argentina en los años que vienen.