Manuel Adorni, jefe de Gabinete, compareció ante la Cámara de Diputados durante casi siete horas para brindar su informe de gestión, en un clima enrarecido por denuncias de enriquecimiento ilícito y un despliegue de seguridad masivo en los alrededores del Congreso. Lo más inusual de la sesión fue la presencia del presidente Javier Milei, su hermana Karina y la plana mayor del Gabinete en los palcos, un gesto de respaldo inédito calificado por la oposición como un "show mediático" y un "circo".
Mientras Adorni defendía los números de su gestión —destacando una caída de la inflación del 211,4% al 31,5% y un crecimiento acumulado del 10,1%—, los legisladores opositores lo acribillaban con preguntas sobre su patrimonio y viajes personales. El funcionario enfrentó cuestionamientos directos sobre viajes a Aruba y Chapelco pagados en efectivo, inconsistencias en su declaración jurada y el uso de custodia oficial para tareas domésticas de su familia. "No voy a presentar la renuncia; estoy acá dando la cara", sentenció Adorni, quien afirmó que probará su inocencia en la Justicia y acusó al kirchnerismo de intentar una "operación golpista".
La jornada incluyó momentos de fuerte cruce verbal. Germán Martínez (UxP) cuestionó que un presidente tuviera que "bancar" de esa forma a un ministro, mientras Myriam Bregman criticó el contraste entre el salario del funcionario y el de los jubilados. Por su parte, la diputada Marcela Pagano no asistió a la sesión para presentarse como testigo en la causa judicial denominada "ruta del dinero Adorni". Entre chicanas, aplausos oficialistas y un fuerte vallado policial, la sesión concluyó ratificando la profunda polarización que atraviesa el arco político nacional.