La imagen del presidente Javier Milei atraviesa su peor momento desde que asumió. Según el último relevamiento de AtlasIntel para Bloomberg News, la aprobación cayó al 35,5% mientras que la desaprobación escaló al 63%, marcando un fuerte deterioro en apenas cuatro meses.
Los datos muestran un retroceso significativo respecto al inicio del año: en enero, Milei registraba un 44% de aprobación y un 51,6% de rechazo. El saldo negativo creció más de 20 puntos en tiempo récord, consolidando una tendencia descendente que ya se había insinuado en marzo.
Factores como denuncias de corrupción, el aumento del desempleo y un clima social cada vez más escéptico aparecen como elementos clave para explicar este desgaste.
Uno de los datos más contundentes del informe es la diferencia en la percepción según género:
La distancia entre apoyo y rechazo en el electorado femenino roza los 50 puntos, convirtiéndolo en el sector más crítico del Gobierno.

El análisis por edad también revela contrastes marcados:
Esto evidencia que el núcleo joven sigue siendo un sostén relativo, aunque insuficiente para compensar la caída general.
El nivel socioeconómico aparece como la variable más determinante. Entre los sectores de menores ingresos (menos de $630.000 mensuales), la desaprobación alcanza un contundente 82,4%.
En cambio, entre quienes perciben más de $3 millones:
Esto consolida una base de apoyo concentrada en sectores medios-altos y altos, en un contexto de recuperación económica desigual.
El escenario económico sigue siendo un punto crítico:
Mientras sectores como energía y minería muestran crecimiento, la construcción y la industria manufacturera continúan en retroceso.

El informe también traza una geografía política clara:
Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, donde Milei había tenido un desempeño electoral histórico en 2023, hoy se observa un fuerte deterioro de su imagen.
La agenda social está dominada por tres temas centrales:
En este contexto, el acuerdo comercial con Estados Unidos perdió respaldo: pasó de contar con casi un 60% de aprobación a principios de 2025 a apenas un 41% en la actualidad. Crece la percepción de que podría impactar negativamente en la industria nacional.
En términos electorales, el escenario refleja una fuerte grieta:
La dinámica confirma un país profundamente polarizado, sin zonas intermedias en la valoración de la gestión.