El temporal de lluvia y viento, con doble alerta naranja, que pesó sobre Necochea y Quequén le vino como anillo al dedo al Ejecutivo Municipal para retomar la iniciativa y montar la vuelta del intendente, Arturo Rojas, a la escena pública. Como al inicio de su gestión, el Jefe Comunal aprovechó la contingencia para mostrarse como un dirigente que resuelve.
Si bien desde el miércoles que la tormenta viene generando inconvenientes en Necochea, Quequén y el interior del distrito, recién el jueves, en horas de la tarde, Rojas encabezó una reunión del Comité de Crisis en el Centro de Monitoreo y “se puso al frente” de la gestión de crisis.
Este viernes, con el doble alerta naranja ya más que confirmado, volvió a hacer lo propio. Más aún, lanzó convocatoria a todos los medios para que evidenciaran que estaban trabajando para contener a la población. Los medios, por su parte, ayudaron a la narrativa oficial dándole un tratamiento minuto a minuto al avance de la tormenta, algo inédito en la región, donde ciudades como Mar del Plata o Bahía Blanca (epicentro del temporal), con peor pronóstico que nuestro distrito, no hicieron.
Tal vez la experiencia del temporal anterior, donde se inundaron varias calles y avenidas, siendo la más notoria la Avenida 2, puso al Municipio en alerta propia para demostrar que no es desinversión en obra pública lo que afecta a nuestra ciudad si no una fuerza externa con la cual la lucha es desigual.
De todos modos, las alertas son reales. Las ráfagas podrían superar los 80km/h en nuestra región y afectar, principalmente, las zonas cercanas a las playas y al Puerto. Es esperable que puedan registrarse inconvenientes con árboles, postes y cables y hasta algún techo que no resista los embates del clima. Es algo que Defensa Civil lo sabe y dice estar preparado para contener.
Un Gobierno de gestión de crisis
A los pocos meses de asumido Arturo Rojas, la pandemia de COVID-19 obligó al Ejecutivo a gestionar en emergencia. El oficialismo supo capitalizar muy bien la situación y, aprovechó el lodazal político de entonces, para dejar atrás al PRO –bandera que alzaba el intendente al ganar las elecciones- y acomodarse bajo el ala del gobernador, Axel Kicillof.
Por aquel entonces, Nueva Necochea solidificó su narrativa alrededor de la cuarentena y exhibía como logros cada uno de los pasos que se dio hasta la reapertura de actividades. Sin embargo, los recursos fueron, en su gran mayoría, aportes ciudadanos canalizados a través de la Asociación Cooperadora del Hospital Dr. Emilio Ferreyra, y de la Provincia de Buenos Aires. Pero eso poco parecía importarle a Rojas.
Escondiendo a los verdaderos artífices del financiamiento de la Salud, Nueva Necochea no perdió el tiempo y construyó candidatos sólidos para la intermedia de 2021, en la que se impuso con la entonces Secretaria de Salud, Ruth Kalle, como rostro de una gestión eficiente.
Más adelante vinieron el derrumbe del Muelle de los Pescadores, cuya solución final fue demoler el sector que estaba en contacto con las personas y exhibirlo como trofeo de gobierno, y el siempre nebuloso incendio del Casino, en el que el propio Arturo Rojas apareció en el sector del Playón acompañado por Sergio Chico –adláter del intendente dentro del Consorcio del Puerto- con una camioneta repleta de víveres para quienes combatían las llamas. Al día siguiente, como por arte de magia, se hizo público un proyecto para vender el Complejo, hoy trabado por la Justicia, que alega falta de participación pública y de documentación clave.
Así las cosas, la narrativa del intendente se replegó hacia el dirigente que está en lo urgente, lo inmediato. La crisis climatológica de la segunda semana de mayo vuelve a traer nuevamente a la esfera pública este relato que tan bien le sienta al oficialismo, que omite detalles como el estado ruinoso de las calles, las inundaciones en localidades del interior y la falta de pluviales en la mayoría de las calles de la ciudad, cuyo diseño quedó obsoleto y desde el Ejecutivo solo atinaron a “reconocer y evidenciar el problema”, pero de soluciones cero. Prueba de eso la pileta a cielo abierto en la que se convierten Necochea y Quequén cuando el acumulado de agua es grande.
Por otro lado, la nula iniciativa de los medios locales ayuda al intendente a imponer su relato y su agenda. Es por eso que el tratamiento que se le viene dando a la tormenta, sin negar su gravedad, es el de una crisis sin precedentes, cuando tan solo hay que remontarse a diciembre de 2023 para recordar un temporal de características imponentes, que dejó como saldo, entre otras muchas cosas, la voladura completa del techo de un local gastronómico/bailable sobre avenida 2 y el derrumbe de un departamento en pleno centro.
Tanto en las tormentas como en otras temáticas, el abanico de medios de la ciudad trata de no inquietar a los círculos de poder y se circunscribe a sus intereses y agendas, tratando temáticas conforme a sus demandas. Las obras públicas en Necochea brillan por su ausencia desde hace décadas y eso dio lugar a un slogan símbolo de la mediocridad utilizado hasta el cansancio por Nueva Necochea: “Pequeñas obras que transforman”. Léase pintar cordones y reciclar luminarias.
Dicho esto, es deseo de todos que el temporal pase casi inadvertido por nuestra ciudad y vuelva a salir el sol para que podamos discutir cuestiones de fondo y gestión real bajo el inmenso sol que merecemos.