El escenario económico de abril mostró una señal de alivio estadístico para el Gobierno. Según el reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la inflación mensual se situó en el 2,6%, lo que representa una disminución sensible en comparación con el 3,4% registrado durante el mes de marzo. Este dato posiciona al cuarto mes del año como el de menor incremento de precios en los últimos cinco meses, algo que el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró calificándolo como el nivel más bajo para un mes de abril desde que comenzó la serie histórica en 2017, excluyendo únicamente el periodo excepcional de la pandemia.
Sin embargo, detrás de la desaceleración mensual se esconde una realidad compleja para las metas fiscales del Poder Ejecutivo. El acumulado del primer cuatrimestre alcanzó el 12,3%, una cifra que ya sobrepasa el 10% que el Gobierno había proyectado originalmente para la totalidad del año 2026. Por su parte, la inflación interanual continúa en niveles elevados, registrando un 32,4% en los últimos doce meses.
Al analizar el comportamiento por rubros, los precios regulados fueron los que más presionaron el índice general, con un aumento del 4,7%. Este incremento estuvo traccionado principalmente por los ajustes en las tarifas de transporte y energía eléctrica. En contraste, el rubro de precios estacionales no mostró variación neta (0%), dado que las subas típicas de la indumentaria por el cambio de temporada fueron compensadas estadísticamente por el descenso en los valores de turismo y frutas. Por otro lado, la inflación núcleo se ubicó en el 2,3%, impulsada por alquileres, servicios de vivienda y gastos en restaurantes.
Un factor determinante para contener el índice de abril fue el congelamiento en el precio de los combustibles. Esta tendencia parece que se mantendrá parcialmente en mayo, mes para el cual las consultoras privadas proyectan una inflación cercana al 2,3%, beneficiada por la decisión de la petrolera YPF de aplicar un incremento de apenas el 1% en sus naftas.
Pese al optimismo oficial, expertos como Martín Rapetti, director de la consultora Equilibra, instan a la cautela. El economista advirtió que la inflación subyacente parece haber encontrado un piso de entre el 2% y el 2,5%, nivel en el que podría permanecer estancada durante un tiempo prolongado. Asimismo, alertó sobre los riesgos de intentar forzar una desinflación más veloz, señalando que medidas demasiado agresivas podrían derivar en un atraso cambiario peligroso o en una profundización de la recesión económica.